miércoles, 27 de marzo de 2019

Tarta de galletas o tarta de los tres días.


Tarta de galletas de la Abuela.



Gracias a l@s qué seguís aquí después de tanto tiempo, 
me es difícil acceder al blog desde el teléfono, 
pero sigo publicando en Facebook, 
para quien le apetezca ver mis elaboraciones saladas y panes.


Hoy os traigo otra receta antigua “la clásica tarta de cumpleaños de muchos de nosotros cuando éramos pequeños”.

Allá por los años 70/80/90 se hizo muy popular, así que es rarísimo "quien en su niñez" no la haya comido en más de una ocasión. 

También se ha puesto de moda en muchos restaurantes en la carta de postres.

Elaborada sin horno: 
galletas y paciencia es lo único que se necesita y eso había en casi todas las casas.

Se tardaba días en lograr ésta delicia 
por eso en "muchos hogares" se la conoce cómo LA TARTA DE LOS TRES DÍAS
 (así es como yo la conocí hace muchísimos años) 

También se le llama TARTA FABIOLA.

Much@s ya la habréis hecho muchas veces, hay temporadas que salen por todos los blogs;                                                               
Pero para quien no la conozca, aquí os dejo un paso a paso para que veáis lo fácil que es.

Incluso quien no es muy experto en la cocina, puede quedar como un experto con éste tipo de receta fácil.


Yo tengo un recuerdo de muy niña de ésta tarta, que aunque se ha puesto de moda en los últimos años, ya la hacían en el siglo pasado, tal vez incluso mucho antes de nacer yo.

* Mi barrio era el clásico barrio obrero y humilde, donde TODOS los vecinos nos conocíamos y eso que es posible que fuéramos más de 200 vecinos.
Para ser un gran barrio de muchas casas, teníamos la suerte de que nuestras calles eran como un callejón sin salida, una sola entrada y salida daba acceso a cuatro calles; en esos años había pocos coches y como solo entraban al barrio los vecinos para aparcar, no teníamos mucho peligro los niños y niñas para jugar allí a lo que quisiéramos: futbol, béisbol, pelota, a la cuerda, a la goma, al truque, al bote botero, al rescate, al balón prisionero, al escondite, a las cartas, etc…..
Había mil juegos de grupo que todos conocíamos, donde tanto niños como niñas "todos juntos" pasábamos entretenidos las cortas y frías tardes de invierno, igual que en las tardes de verano y muchos fines de semana.
Algo raro de encontrar hoy en día, vemos a nuestros jóvenes atados al móvil y ya ni hablan entre ellos (qué pena, se pierden no sólo una experiencia increíble, el valor de la amistad verdadera).
El caso es que en mi barrio siempre había amig@s con los que jugar "o pelear" que también hemos peleado muchas veces. 
Recuerdo que de mi edad, año arriba, año abajo, éramos hasta treinta chaval@s, así que juntos disfrutábamos en cumpleaños de delicias como ésta. 
Han salido varias parejas de aquellos que fuimos niñ@s y vecin@s en esos años.

Éramos como una gran familia. Cuando sabíamos que alguien estaba enfermo, fallecía un familiar o había nacido un vecino nuevo, allí estábamos todos, nos preocupábamos los unos de los otros. 
*****Verdadera vecindad, cosa que me da una pena intensa haber perdido, hoy en día incluso no se conocen los vecinos de un mismo portal o urbanización. 
Aquí donde vivo en la actualidad, un pequeño pueblo de poco más de 2000 habitantes, aún existe, pero se está perdiendo a pasos agigantados, culpa de las prisas con las que hoy vivimos. 
NO POR VIVIR MÁS DEPRISA, VAS A LLEGAR ANTES A TU DESTINO.

Mi madre era una gran cocinera y por supuesto que cuando llegaban los cumpleaños, siempre hacía algo para merendar todos los amig@s y vecin@s juntos; también nos preparaba muchos dulces caseros, los que mejor se le daban eran los dulces de sartén, también hacía un arroz con leche DELICIOSO.

Pero si queríamos tarta, eso ya era un lujo. Nos hacía rosquillas, empanadas, perrunillas, algún flan, etc…. Que junto a unos buenos bocadillos, alguna que otra tortilla y cómo excepción por ser “nuestro cumpleaños” algún refresco de naranja, limón o cola, teníamos un cumpleaños la mar de completo. 

Aunque también tengo que decir que mi cumpleaños, por ser en las fechas que es, no siempre se ha podido celebrar, pero no importa, cualquier ocasión era buena para juntar a l@s amig@s para merendar en casa.

Siempre estaré orgullosa de que dentro de "su humilde situación de familia numerosa" éramos la envidia de much@s, en aquellos años donde se vivía muy ajustados económicamente, ya que teníamos huerto y gallinas y conejos, para suministrar alimentos para la gran familia.

Teníamos una vecina de mi portal: arriba, en el cuarto A, la señora Custodia, casada con un paisano, Felipe. 
Cuando llegaba el cumpleaños de sus niñas, siempre junto a la abuela (que no me acuerdo muy bien de su nombre) les preparaban ésta tarta que disfrutábamos todos. 

Alguna que otra vez he subido a ayudarla, ya que desde muy pequeña he sentido inquietud por saber cómo se hacían los dulces y de paso aprender.

Este tipo de tartas la recuerdo desde que tengo uso de razón. 

Unas veces {o depende de cuál de las niñas cumpliese años} la hacía rellena con chocolate, ummmm. 

Otras veces la hacía con natillas de huevo y adornaba con un poco de chocolate, más galletas y coco rallado por encima,

Incluso sin chocolate, con un poco de crema pastelera o nata por encima y adornado con anises de colores. 

Alguna que otra vez se le ocurría colocarlas en forma de brazo de gitano gigante y lo cortaba al sesgo, pareciendo un brazo verdadero, lleno de ricas capas.

Esta abuela tenía un truco personal y que es cómo yo la hago siempre: le añadía una chispita de anís a la leche que usaba para remojar las galletas, que yo me zampaba con mucho gusto cuando sobraba una "mijina" después de remojar las galletas, jejejejejejejejee

El caso es que esta tarta queda la mar de bien, tenga el tamaño que tenga y le pongas lo que le pongas, 
da lo mismo si te entretienes en hacer una bonita decoración o la dejas simple: ESTÁ BUENÍSIMA DE VERDAD. .

Hay que hacerla con paciencia, ya que hay que darle tiempo para que cuaje y endurezca, para luego poder adornarla y por supuesto, para que cuando se va a cortar, no se desmorone entera.

Pero que eso no os eche para atrás, DE VERDAD ES MUY FÁCIL DE HACER.

Por eso la llamo la tarta de los tres días, porque desde que se empieza hasta que se come podía pasar perfectamente tres días, 
aunque si quieres, la puedes hacer en un sólo día, empezando temprano para que de tiempo a armar bien todas las capas y endurecer suficiente para que aguante el adorno.

El primer día para hacer el montaje; preparar las cremas; remojar las galletas y meter todo en una fuente donde armaremos la tarta.

Es muy necesario reposo en frigorífico de varias horas, no es necesario ponerle peso encima, pero sí hay que intentar guardarla muy bien tapada (para que no coja ningún aroma extraño, del resto de alimentos que podamos tener en el frigorífico). 


El segundo día toca desmoldar para decorar: 
yo suelo cubrir con ganache de chocolate o ponerle trocitos de galletas y de chocolate, o coco rallado; 
y de nuevo al frigorífico otras 24 horas mínimo para poder cortar en perfectas porciones.

 Aquí ya se puede comer, pero os garantizo que está mucho mejor si se deja otras horas reposar antes.

El tercer día el mejor: 
A disfrutarla todos juntos 


Esta tarta se la dedico a ésas niñas, las hermanas Piñero, de Pozuelo de Alarcón, Madrid, donde nací y viví toda mi niñez: INÉS, PILI, SUSANA, CRISTINA Y LA PEQUEÑA MARI CARMEN. Con mucho cariño de vuestra antigua vecina.


Tarta de galletas
Preparar el molde que queréis usar, cubrirlo con papel de aluminio o papel de horno por encima para que luego sea fácil desmoldar, o más moderno film transparente.


Para 16 raciones he usado este molde rectangular de 35×25, aunque he de decir que uséis el molde que tengáis en casa, incluso sirve un taper de plástico.

Ingredientes para molde cuadrado o rectangular de 16 raciones:

Sobra decir que si quieres hacerla más grande, necesitas multiplicar los ingredientes por dos o tres según el tamaño que quieras, igual que si en vez de hacerla de dos capas de crema que es la que yo he hecho, quieres poner 3 o más capas, necesitas más galletas y un poco más de relleno.


-3 paquetes (más o menos los que vienen dentro de una caja) de galletas rectangulares tostadas (yo personalmente prefiero que sean tostadas porque se desmenuzan menos)

 También pueden ser galletas aptas para diferentes dietas: celiac@s, sin lactosa, sin azúcar, etc....) 
Las gullon tostadas alargadas son ideales para ésto, pero ese día no tenía.


-chocolate para postres, media tableta unos 100/150g para hacer la crema pastelera de chocolate (se puede usar unos 40g de cacao puro en polvo, sin lactosa y sin azúcar disuelto en 100 ml del liquido).

-700ml de leche* para la crema pastelera, que en ésta ocasión la hice de dos sabores (bebida vegetal para dieta sin lactosa o veganos).

-aparte otros 200ml de leche (o un almíbar ligero) para remojar las galletas y un chorrito de anís seco al gusto.

-dos sobres de preparado para hacer flan de vainilla (yo uso el de la marca maicena, royal o marca blanca de cualquier supermercado, que es sin huevo y sin lactosa)

-azúcar o edulcorante al gusto

 *en las instrucciones para hacer flan, recomiendan 6 cucharadas de azúcar para cada sobre, yo he puesto sólo la mitad ya sabéis que no me gustan los postres empalagosos.

Para la ganache de chocolate


-100g de nata (puede ser nata para cocinar, incluso sin lactosa o nata de soja)

-chocolate para postres* una tableta de 200g ( se puede usar  50/60g de cacao puro en polvo, sin lactosa y sin azúcar)

-50g de mantequilla o margarina vegetal.

-----aquí, si el chocolate que usáis es un poco amargo (los hay de postre que tiene el 70% de cacao y es más amargo) ponerle una cucharada de azúcar o edulcorante que soláis usar al gusto.

Decoración OPCIONAL si queréis hacerla igual que yo:



-1 paquete extra de galletas para poner alrededor.

- 60g de azúcar glas con un chorrito de nata (o incluso agua o anís si es para otras dietas) para escribir un mensaje sobre la cobertura de la tarta. 

- un trozo de papel de horno para hacer un canutillo donde meter el glaseado.

Cómo hacer
Preparamos todo sobre la mesa de trabajo, así nos facilita mucho el montaje de la tarta.

Prepara en una cazuela la leche (o almíbar del remojo) con el azúcar bien disuelto y el poquito de anís para tenerlo listo.



Haremos la crema pastelera siguiendo las instrucciones del sobre para hacer flan que hemos comprado.

Para éste tipo de tartas (que luego tienen mucho tiempo de reposo) la suelo usar cuando "aún está templada".
Así que mientras se calienta la leche, preparo dos recipientes, uno para la crema de vainilla y en el otro preparo ya el chocolate partido que voy a usar para hacer la crema de chocolate.




RECUERDA Separar (antes de calentar) una taza de leche fría, donde diluimos los dos sobres de flan.


Poner el resto de leche junto al azúcar a hervir.

Cuando comienza, añadir la  mezcla de la taza reservada y remover enérgicamente hasta que espese (uno o dos minutos, depende de la marca que estáis usando, tarda mas o menos en espesar)


Echar una mitad en cada bol si quieres hacerlo igual que yo. 

El que tiene el chocolate troceado, deja un minuto que lo caliente y remover hasta integrar el chocolate.

Reservar cubierto a piel con film transparente para evitar que forme costra.

Comenzamos con el montaje:
Remojar ligeramente cada galleta por los dos lados, en la leche, almíbar ligero o bebida vegetal que tiene que estar ya fría y mezclada con el chorrito de anís y colocar una base en el molde que tape bien el fondo, si es necesario partir algunas galletas, da igual que no queden perfectas, luego no se va a ver.


Cubrir estas galletas con una capa generosa de crema, la que queráis, yo he empezado con la de vainilla y "he usado toda" en cada capa de crema, ya que voy a hacerla sólo de dos capas de relleno.

Veréis que está aún un poco líquida pero es porque la estoy poniendo caliente aún, según enfríe va a espesar.


Colocar de nuevo otra capa de galletas remojadas que cubra bien toda la crema pastelera


Y ahora la otra de crema, yo he puesto la de chocolate, aunque también podéis hacer solo de un sabor y poner varias capas de galletas y de crema. O hacer una de las cremas pasteleras con el toque de canela, o de algún licor, incluso con una cucharada de café soluble , a vuestro gusto.


Por último, cubrir de nuevo con otra capa de galletas. Da igual si se ponen cara arriba o cara abajo, luego va a ser la base de nuestra tarta cuando le demos la vuelta.


Ahora tapar con cuidado con papel de horno o film transparente y lo ideal es dejar 24 horas reposando en la parte baja del frigorífico.


Al día siguiente, desmoldar con cuidado sobre la bandeja que vamos a usar para servirla. 

Yo le quito los plásticos y le doy la vuelta poniendo encima la bandeja o plato de servir, como si fuera una tortilla, con mucho cuidado de no romperla, si lo hacéis con la tarta bien fría, es muy difícil que se os rompa.


Preparamos la ganache de chocolate para cubrir la tarta. 
Calentar hasta ebullición la nata y echar ésta encima del chocolate bien picado que tendremos preparado con anterioridad. 


Dejamos un minuto reposar para que coja calor el chocolate y remover enérgicamente hasta que esté bien disuelto. 
Agregar la mantequilla y remover de nuevo hasta integrar.

Mientras se templa un poco la ganache, vamos preparando las galletas que vamos a usar para los laterales de la tarta.

En este caso no es necesario remojarlas, ya que con el siguiente reposo y la humedad natural de las cremas, ya cogen una textura tierna.

Cubrir toda la superficie de la tarta con el ganache de chocolate y decorar al gusto. 



Meter de nuevo como mínimo 8 horas en el frigorífico, aunque yo suelo dejarlo de un día para otro.



Podemos hacer un glaseado de azúcar glas junto a un chorrito pequeño de nata o unas gotas de agua, así es fácil escribir cualquier mensaje en la superficie. 

Yo lo meto en un canutillo que hago con papel de horno, aunque otras veces lo que hago es poner este glaseado en un biberón de cocina y con él, escribir un mensaje. 

El clásico felicidades; un Te quiero; o poner los años que cumplen; o el nombre del niñ@. 

El caso es hacerlo personalizado a lo que necesitemos en cada ocasión.


También es fácil adornar con lacasitos cuando la ganache de chocolate está aún templada, 
CÓMO ÉSTA TARTA DOBLE QUE HICE EN OTRA OCASIÓN ESPECIAL.




Adornar con lo que más os guste, 
NO OLVIDÉIS PLANIFICAR ESTA TARTA CON DOS DÍAS y dejar reposar unas horas antes de consumir. 




Aguanta en perfecto estado varios días siempre en frigorífico “incluso está más rica cuando ha reposado un par de días extra” así que si el evento es por ejemplo un sábado, se puede dejar preparada desde el miércoles tranquilamente. 

Bueno, ¿Os he convencido? 



Aquí otra que hice para Halloween.

¿Os animáis a hacérselo a vuestr@s niñ@s para cualquier ocasión? 


DEJEMOS QUE NUESTROS HIJOS APRENDAN EL VALOR DE LA AMISTAD, SALIENDO CON ELLOS MÁS AL PARQUE O AL BARRIO A JUGAR CON LOS VECINOS, EN VEZ DE TANTA TELEVISION Y TABLETS.
Hasta pronto, espero veros también en facebook.

martes, 16 de octubre de 2018

Pan con centeno y masa madre para el #DiaMundialPan2018


Pan con centeno y masa madre para el  #DiaMundialPan. #worldbreadday2018

#DiaMundialdelPan2018.
#Wbd2018 
#worldbreadday2018

https://www.kochtopf.me/tag/world-bread-day


Hola. Hoy 16 de Octubre es el día mundial del pan, el #WBD18.


Para alguien como yo, muy aficionada a la elaboración de pan casero, es un día para celebrar. 

Ya participé en la edición de 2012, 
presenté un pan antiguo hecho en la lumbre, con un toque anisado y dulce, ideal para la merienda o para acompañar un buen jamón, queso o paté.

No dejéis de visitarlo, os va a gustar mucho la historia que le acompaña.
Pan del carbonero.

Y que mejor manera de ir volviendo poco a poco a publicar aquí en el blog, que con una de mis muchas recetas de pan casero. 


Quienes me van siguiendo en las páginas de Facebook, ven que allí comparto muchas recetas de pan.

He elegido ésta receta, porque es una de las que más veces repito: 

Harina de centeno, junto a harina de fuerza y un toque de harina integral de espelta.

Lleva entre sus ingredientes la harina ecológica de centeno (con la que también refresco mí masa madre) 
la que tengo desde hace ya varios años y que podéis ver cómo la elaboro en otra entrada del blog: la dedicada a las levaduras, masa madre y gasificantes.


Suelo elegir “siempre que dispongo de tiempo” la aportación de masa madre
Y sin añadir levadura de ningún tipo en mis panes; 

Con levados de hasta 48 horas en varios tiempos, ganando en textura y sabor, más digestibilidad y durabilidad del pan; 

Y cuando tengo menos tiempo, suelo aportar una parte importante de masa madre (ya que aporta un sabor y textura inigualable) y muy poca levadura de panadero deshidratada.

Un error muy común que voy encontrando en muchas recetas, es la aportación innecesaria de "grandes cantidades" de levadura de pan para las masas.

Hay que recordar que un buen pan se consigue con un equilibrio entre sus ingredientes, un buen amasado, suficiente tiempo para que fermenten las levaduras.

Yo intento usar una hidratación que va desde el 55% hasta el 80%, con un equilibrio entre las harinas usadas, 
cuanto más integral es la harina que uso más hidratación suelo poner.

La aportación de Masa Madre también es distinta:
 suelo aportar desde un 30% en verano, hasta incluso un 50% en invierno.

Luego el equilibrio de la levadura de panadero
 “si la uso” está desde un 0,5% hasta un máximo del 2% del total (en algunas recetas he llegado a leer hasta el 20%, ufffff, para 500g de harina incluso le ponen más de 40g).

Yo si añado sal, aunque en muy baja proporción, menos del 2%.

Algunas veces enriquezco mis panes con algún mejorante natural: 
una cucharadita de miel suave o un chorrito de aceite de oliva, pero no siempre.

En verano la fermentación larga suele ser en el cajón de la fruta del frigorífico, ya que no tengo fermentadora (una cámara para vinos también serviría, ya que suele tener una temperatura media de 12/14º)

En invierno la fermentación larga la hago en un cuarto de casa, oscuro y frío, donde no pongo calefacción y que suele tener unos 10/12º. 

Cuando tengo menos tiempo o no quiero hacer fermentación en frío, la dejo dentro del horno apagado y frío, ya que tiene una temperatura media de esos 18/20°.

Haciendo la misma receta, depende de la temperatura ambiental y la humedad del aire, llegan a salir panes muy distintos: 
unos con la corteza más compacta, 
otros con un alveolado casi nulo, 
otros hermosos y muy inflados.

Así es el maravilloso y fascinante mundo del pan casero.

También quería decir, que según el método de amasado que usemos (puede ser en amasadora; 
a mano sobre la encimera, 
con amasados fuertes e intensos durante muchos minutos; 
incluso con amasados y pliegues suaves y cortos dentro del mismo bol donde lo tenemos reposando, pero cada pocos minutos) hay muchas maneras de amasar, 
conseguiremos un pan unas veces más aéreo lleno de ojos, 
o un pan más denso y compacto, 
depende de la calidad de absorción de la harina usada y de lo seca que esté. 

DA IGUAL QUE NO QUEDE UN PAN PERFECTO, 
el caso es "que siempre el pan casero" es un placer para quien lo elabora y lo degusta.

La forma para hacer nuestro pan la elegimos según tengamos costumbre.

Con ésta misma receta podemos formar varias barras, hacer pan redondo o alargado, O roscas, trenzas, incluso varios panecillos de bocadillo, 
Un gran pan plano, etc…

Se ha puesto de moda el levado en una cesta o banetón, 
quedan muy bien formados los panes con una hidratación alta, porque ayuda a conseguir unos panes muy bonitos, 
pero que no son estrictamente necesarios. Antes se formaban a mano y se dejaban fermentar entre telas de lino.

Yo suelo usar cestas cubiertas con tela, las embadurno bien de harina y los cubro con otro paño hasta que leven, un sistema más casero y más económico.


Ingredientes totales para 4 panes de unos 450/500g:

-300/400g de Masa Madre refrescada* con harina de centeno integral, 

-500g de agua tibia y reposada una noche a temperatura ambiente.

-500g de harina de fuerza.

-300g de harina integral de centeno. 

-100g de harina integral de Espelta (también ecológica y de la misma marca)

-18/20g de sal marina.

-una cucharadita de miel de flores (no es necesario)

-2g de levadura deshidratada de pan.

Total peso aproximado de masa: 1100g de harina “incluido la de la masa madre”;

 650/700g de agua “incluido la de la masa madre”;
 aproximadamente el 1-1'5% de sal; 
el 0'1% aproximado de levadura deshidratada 
y una pizca de mejorante que es la miel;

Cómo hacer:
Preparar dos días antes por la mañana nuestra masa madre.

Si planificamos hacer pan el sábado a media mañana, esto lo preparamos el jueves por la mañana. 

*Sí no tenéis masa madre, podéis hacer "un prefermento" con una minúscula parte de levadura de panadería junto a unos 30g de agua y de harina.

 Pasadas las primeras seis horas, alimentar igual que sí fuera masa madre. 
*No va a ser lo mismo, pero mejorará mucho cualquier receta de pan que elaboramos con levadura.

Yo tengo la masa madre en un taper en el frigorífico desde hace años, 
así que cuando quiero hacer pan, voy cogiendo un poco de ella que es lo que voy a usar,
Más o menos unos 30/40g, el resto repongo la misma cantidad de harina y agua para alimentarla y de nuevo al frigorífico hasta otro día.

Para ésta receta: 
poner dos cucharadas de masa madre en un recipiente grande (unos 50g). 
Añadir misma cantidad de agua y harina, 
para elaborar éste pan de centeno, la alimentaremos siempre con ésta *harina integral de centeno y remover un poco.

Tapamos con un film trasparente y la dejamos en un lugar tranquilo a temperatura ambiente, está bien entre 20/24°. 

Así comienza la alimentación de nuestra masa madre. 

A las seis horas, le añado otras cuatro cucharadas de harina y de agua, remover un poco y volver a tapar. 

Esa noche, antes de acostarme, la vuelvo a alimentar con otras cuatro cucharadas de harina y dos cucharadas de agua, remover y tapar de nuevo. 

Al día siguiente, ya tenemos bien activa y lista para usar nuestra masa madre, 
cogeremos la necesaria para nuestra receta, 
lo que nos sobre "será poco más de una cucharada" lo guardamos junto a la masa madre de nuestra nevera y así la usaremos otro día.


Viernes: 
Mezclaremos bien las tres harinas que vamos a usar en ésta receta en un bol grande.

---Preparamos por la mañana una masa con el 50% del total de harina de la receta, añadir el agua, la levadura deshidratada y nuestra masa madre de centeno, la miel y mezclar bien, yo suelo hacerlo con una cuchara de madera. 

Tapar con un plástico y dejar a temperatura ambiente 6 horas que leve tranquilamente. Éste paso se hace para que se hidrate bien la harina y comience la fermentación de la masa madre, haciendo parte del amasado sin tocar nada la masa, ganando elasticidad.


Pasado el tiempo, añadimos el resto de harina junto a la sal y mezclamos muy bien. 

Ahora toca amasar:

Suelo echar la masa sobre la encimera untada con un poco de aceite, para que no se pegue y amasar fuertemente durante 10 minutos. 

También podemos hacerlo en amasadora. 
Es una masa blanda pero muy manejable.


Meter en un bol grande y cubrir con plástico para evitar que se reseque.
Durante dos o tres horas, podéis hacer un par de pliegues sobre sí misma cada 30 minutos, ahí mismo, dentro del bol.


El viernes por la tarde, ya a eso de las ocho de la noche, sacar la masa del bol de fermentación, echar sobre la mesa con harina y cortar en cuatro porciones aproximadamente de 500g cada una.

Bolear ligeramente y dejar reposar unos minutos; darle tensión metiendo los lados hacia el centro,
 disponer cada bola en una cesta con el sellado de la masa hacia arriba, espolvorear encima con un poco de harina y tapamos cada pan con otra tela para la última fermentación.

Hay dos opciones: ésta vez será en la parte menos fría del frigorífico o en una habitación fresca (larga de varias horas)

 también puedes dejar a temperatura ambiente durante 1'30h y hornear el viernes por la noche.



El sábado por la mañana temprano, sacar las cestas del frigorífico y echar con cuidado cada pan encima de una placa de horno con harina para que no se peguen. 

De éste tamaño me ha cabido dos panes por bandeja, uno más redondo y otro alargado.


Hoy he elegido ésta opción: Meter las bandejas con nuestros panes fríos tapados con el mismo trapo, dentro del horno apagado durante 1-1'30 horas para atemperar, 
ahí dentro tiene una temperatura media de unos 20º y no hay corrientes de aire.
 
Yo suelo meter en el fondo del horno una taza con agua hirviendo que caliento en el microondas, así creamos un poco de humedad ambiental que ayudará el ultimo estirón a nuestra masa (cámara de fermentación casera) 

Cuando lleven una hora y media, sacamos las bandejas del horno para encenderlo, pero mantener tapado para evitar que se reseque.

Poner el horno a precalentar a 220º, calor arriba y abajo para que esté bien caliente, 
con una fuente resistente al calor en el fondo del horno que se irá calentando a la vez, donde después pondremos dos vasos de agua, así conseguimos un ambiente cálido y húmedo para que salgan panes bien inflados.

Antes de meter el pan en el horno, le damos a cada uno con un cúter de cocina o un cuchillo muy afilado, unos cortes a nuestro gusto (greñar)



Cuando metemos las bandejas, bajaremos la temperatura a 200º y dejar calor sólo abajo. Echar el agua en el recipiente caliente que está en la solera del horno para crear un golpe de vapor 

También podemos vaporizar por encima de cada pan un poco de agua para crear vapor.

Cómo he usado dos bandejas ya que son cuatro panes, a mitad de cocción, las he cambiado de sitio, 
la de abajo arriba y la de arriba abajo y he bajado en ese momento a 180º hasta que estén bien cocidos, 
sacando también la fuente de agua, para crear ya corteza crujiente.

Hornear durante al menos 40/45 minutos total, depende de vuestros hornos y del formato que hayáis elegido formar vuestros panes. 

Comprobar siempre dando un golpecito en la parte baja del pan, si suena a hueco, ya está cocido. 


Si no está, dejamos otros 5 minutos más de cocción para que terminen de secar (ya podemos dejarlos juntos si caben en la misma bandeja). Apagar el horno y abrir un poco la puerta y dejar unos 5 minutos dentro para que termine de secar.

Sacar y dejar enfriar en rejilla.

 El pan de centeno es aconsejable comer el día siguiente al horneado, al menos varias horas de enfriamiento.




Durarán tiernos varios días, si no se los comen antes, jejejejeje.



Feliz Día Mundial del Pan a Tod@s y HASTA PRONTO.