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jueves, 13 de diciembre de 2012

Pringue de Hígado Extremeña (cachuela, caldillo, etc.)



Pringue de Hígado Extremeña, también llamada: Cachuela, Caldillo de Matanza, Manteca colorá, etc. Depende del pueblo.

Esta vez os dejo algo salado (ya se, algo raro en mi blog, pero como es también una receta antigua, tiene su honor de figurar en este recetario personal)

Es un verdadero manjar, es un paté casero de hígado de cerdo, muy típico en toda Extremadura y que antiguamente, solo se podía degustar en estas fechas invernales, pues era cuando se hacia la matanza del cerdo, con lo cual, estaba en las mesas de todos en navidad.


Actualmente, se puede comprar en muchos comercios  durante todo el año, pero a mi personalmente me gusta mas el casero, sin tanta manteca, con sus trocitos y mucho mas suave que el industrial.


Es ideal para tomarlo en una buena tostada del desayuno y después ir al campo a trabajar*; 
o bien daros un buen paseo, pues esta cargada de calorías,  pero en pequeñas porciones, es un aperitivo ideal para estas fechas, os lo aseguro.

* Normal en los guisos de la gente del campo, que necesitaban mucha energía desde bien temprano para aguantar el trabajo duro que se realizaba.

Ya sabéis los que me vais conociendo, que me encanta rescatar recetas antiguas, pues bien, esta es de mi madre, que a su vez se la enseñó su madre, mi abuela Pilar y a ésta su madre, etc...


Nunca os he contado de donde me viene la afición por la cocina, pues de quien va a ser si no de mi madre, una mujer que guisa como los Ángeles, 
a la cual nunca le ha dado pereza hacerlo para mucha gente, incluso creo que disfrutaba haciéndolo (normal si pensamos que la familia de mi padre, son 13 hermanos, mi padre q.e.p.d. era el mayor y se reunían muchas veces, y como no, mi madre guisaba para todos) 
y encima, mi madre ha tenido 9 hijos, somos familia numerosa, yo soy la penúltima, o sea, la octava, así que imaginaros si no tendría que ser una mujer que ama los fogones para guisar para tantos.

Estos mis padres y hermanos hace ya muchos años

Estos mi padre, con su madre y hermanos

Ahora pobrecita mía, ella ya no puede hacerlo debido a su enfermedad, no tiene fuerza en las manos, pero disfruta viendo como lo hacemos sus hijas, siempre dándonos consejos “cuanto la quiero madre mía”.

Esa es mi madre

Mi abuela Pilar "madre de mi madre", fue una guisadora y dulcera maravillosa, tanto, que la contrataban los señoritas ricas de la zona, para que guisara en sus fiestas y les deleitara con sus dulces artesanales en las bodas, comuniones y como no, para las matanzas y navidad, famosos por los pueblos de alrededor son sus polvorones, las empanadas de bizcocho y muchos mas dulces tradicionales.

Esta mi abuela Pilar de joven

En honor a mi familia, todas guisadoras estupendas por las dos ramas “la materna y la paterna” os dejo esta receta tradicional, que seguro si os animáis a probarla, no va a dejaros indiferentes.


Ingredientes por cada kilo de hígado fresco de cerdo:
- 1 kilo de hígado
- 700g de manteca blanca de cerdo
- 2 cucharadas de orégano seco
- 5 ajos gordos
- 4 hojas de laurel
- 1 cucharada colmada de sal gorda
- 4 cucharadas colmadas de pimentón dulce de la vera
- ½ vaso de aceite de oliva
- 2 pimientos choriceros secos

Como hacer:
Tostamos en una sartén las hojas de laurel, un poco, que no se quemen, solo que se sequen bien y las reservamos.

Ponemos a remojar los pimientos muy limpios sin pepitas, cubiertos de agua hasta que se ablanden un poco.

Picamos el hígado en trocitos muy pequeños, lo podéis hacer a cuchillo o bien con la maquina de picar carne.

Machamos en el mortero, los ajos pelados con un poco de sal y las hojas de laurel.

Añadimos el majado al hígado, junto al pimiento bien escurrido y muy picado, removemos.

Lo dejamos macerar una hora, tapado con un paño limpio, para que absorba bien los sabores.
No os preocupéis si notáis que se oscurece un poco, es normal.

Ponemos en una cazuela grande el aceite a calentar, a fuego medio. 
Añadimos el hígado, removiendo bien que no se os pegue al fondo.

Cuando vemos que ya esta bien frito y no se aprecia el color rojizo del hígado, mas o menos a los 10-15 minutos y está todo marrón, añadimos el orégano, la sal, el pimentón y la manteca.

Bajamos el fuego al mínimo, y cocemos sin dejar de remover durante 30 minutos, hasta que notemos que el hígado se empieza a deshacer y esta bien tierno.

En este punto, yo suelo coger los trozos con una espumadera y pasarlos por un pasapurés, para que quede mas fino, pero os aseguro que no hace falta, es una costumbre mía, que me gusta más picadito.

Dejamos que se entibie durante al menos 20 minutos y metemos en recipientes, donde dejamos enfriar a temperatura ambiente toda la noche antes de taparlos.

Cuando se enfría, suele quedarse la manteca por los lados y se ve el hígado por el centro, eso es porque el hígado al enfriar absorbe la manteca.

Pues bien, cubrirlo totalmente con la manteca, ayudándose de una cuchara o espátula, para que no le entre aire al hígado y se conserve mejor, dura en el frigorífico, bien tapado, mas de un mes.

Se puede congelar en este punto "si habéis hecho mucha cantidad", os recomiendo dejar descongelar a temperatura ambiente durante toda la noche antes de consumir.


Este es el que hice el año pasado, lo suelo hacer todos los años y repartir tarritos entre mi familia.

Esta son las tostadas que me he desayunado esta mañana junto a un café, un manjar, os lo aseguro.



Ahora deciros que tengo la cámara de fotos un poco estropeada, se me ha caído al suelo y funciona mal.

Para enseñaros esta receta, he tenido que hacer mas de 50 fotos pues salían borrosas, incluso alguno de los pasos, ha sido imposible enseñaros la foto, espero que se solucione rápido, pues estoy preparando varias recetas navideñas para enseñar.
Un abrazo a tod@s.