lunes, 2 de diciembre de 2019

Empanadillas de Manzana de Sor Teresa



Hola.
Hoy os traigo OTRA receta de dulce tradicional, ideal para cualquier época del año, aunque lo suyo es hacerlas en Semana Santa y Navidad: las empanadillas de manzana.

Aunque antes no había muchas personas con intolerancias “o no se conocían y se trataban como una indigestión” éste tipo de recetas son ideal para ell@s, ya que no llevan lácteos ni en la masa ni en el relleno, así que otra más que va a etiqueta de “sin lactosa”.


También son aptas para dietas sin huevo y grasas animales, Vegetarianos y Veganos.

Son “como muchos otros dulces de Sartén” dulces de pueblo (de los que se hacían en los hogares humildes, donde era muy raro tener un horno para elaborar otro tipo de recetas) 
para esos días festivos donde la tradición mandaba festejar por todo lo alto, 

Y quienes ya me conocéis, son este tipo de dulces los que más me apasionan, mis preferidos.



Normalmente se hacían cuando terminaba la semana santa, aunque también era normal hacerlas para regalar en un Bautizo o comunión, incluso para Navidad.


Hoy en día encontramos manzanas durante todo el año.                  

No hace ni cincuenta años, las manzanas junto a las naranjas, eran de esas "pocas frutas" que al natural se podían conservar guardadas en un lugar fresco y oscuro durante muchos meses, igual que con la calabaza.




Qué diferente a los nuevos tiempos donde prácticamente se pueden conseguir frutas y verduras durante todo el año, bien porque las conservan en atmósfera controlada, sin oxigeno, o las traen de otros países donde sea su mejor temporada.
Me asombra encontrar tomates en todas las estaciones, aunque sean de invernadero; también es fácil conseguir fruta de verano en pleno invierno, ya que las traen de otras latitudes donde es verano (ejemplo, Sudáfrica o Sudamérica)


Este postre es ideal porque hay muchas variedades distintas de manzanas, que van madurando a distinto ritmo, por eso los postres con manzana han sido siempre muy socorridos para muchas épocas diferentes del año y se elaboran en prácticamente todas las provincias, aunque son recetas Típicas del Norte de España, donde hay miles de manzanos para elaborar la deliciosa Sidra.



La receta es de las que me dio Carmela de su tía abuela "la monja Sor Teresa" y la he hecho infinidad de veces, pues son fáciles y rápidas y cunden bastante, con dos manzanas y un poco de harina tendremos postre para muchas personas.

*Para quienes habéis llegado a este blog hace poco, en ésta entrada os cuento todo sobre ésta monja y lo que tengo de su cuaderno de recetas: 



Aunque no contenga lactosa, es un postre que habría que tomar con moderación, ya que sí contiene azúcares refinados (y además es frito) a tener en cuenta por personas con diabetes.

Espero que os animéis a probarlas, son un dulce delicado y exquisito.


Ingredientes para el relleno:
-Dos manzanas grandes, tipo Golden*.Las he pesado por curiosidad y son 400g.
-una cucharada de harina fina (yo he usado de maíz tipo maicena, ya que se diluye fácilmente, pero sirve harina de repostería).
-una rama de canela al gusto
-50g de azúcar*.
-medio vasito de agua fría


Ingredientes para la masa:
-el zumo exprimido de una naranja.
-el mismo volumen del zumo de vino blanco.
-una pizca de sal.
-media cucharadita de bicarbonato o levadura química.
-harina normal (la que admita hasta conseguir una masa manejable que no se pegue a las manos) 
Para este volumen he usado aproximadamente 400g de harina.

Aparte:
-un poco de azúcar mezclada con una cucharada de harina en un plato, para pasarlas una vez fritas.


OBSERVACIONES
*la variedad de manzana será cualquiera que se tenga en la despensa (cuanto más dura y ácida, más tiempo de cocción y más azúcar precisaría el relleno).

*la receta original lleva un vaso de azúcar en el relleno; personalmente creo que con el dulzor natural de esta variedad de manzana Golden, es demasiado, por eso recomiendo solo 50g, claro, que esto es gusto personal, probar la compota y echar a vuestro gusto, pero lo suyo es que sepa a manzana, no a azúcar ;)

*También existe la opción de no poner azúcar, poner edulcorante, pero sigue siendo una receta frita, así que mucha precaución personas diabéticas.


Como hacer:
Empezaremos por el relleno para que dé tiempo a que se enfríe antes de usar. Se puede tener hecho con antelación.


Pelar y partir en rodajas pequeñas las manzanas, si lo hacéis igual que si picamos patata de tortilla, os va a llevar menos tiempo la cocción.

Se echan a la cazuela junto al azúcar y la rama de canela.

Se remueve un poco y se deja reposar 8/10 minutos, para que suelte sus jugos la manzana antes de cocinar.


Poner a fuego muy lento, remover a menudo hasta que esté blanda.


Para espesar un poco más el relleno, se disuelve la harina en el agua y se añade a la manzana, removiendo continuamente hasta que esté espeso, como si fuera una compota con trocitos.




Retirar del calor, quitar la rama de canela y echar sobre un plato grande para que enfríe antes.


Aquí podemos apreciar que según enfría, se va espesando aún más, así facilita luego el llenado de las empanadillas.




Ahora haremos la masa:

Exprimir la naranja y medir el mismo volumen que ha salido para el vino.

Mezclar y añadir varias cucharadas de harina.



Echamos la sal y el bicarbonato.

Mezclar enérgicamente para disolver los posibles grumos de la harina y vamos añadiendo poco a poco harina suficiente hasta conseguir que no se pegue en las manos, con precaución, para no pasarnos de harina y luego quede una masa dura. Tiene la textura de una masa de pan.


Yo en cuanto veo que se despega sola de las paredes del bol, la echo en la encimera.

Echar sobre la mesa y amasar bien hasta conseguir una masa estable, que no se aprecie la harina sin mezclar. Es fácil de amasar, no se pega en la encimera y es blanda al tacto.

Os llevará aproximadamente cinco minutos.


En este punto, lo mejor es formar un churro gordo con ella y envolver en plástico alimenticio para evitar que se reseque, o meter en una bolsa. 

Dejamos un rato reposar, normalmente se deja hasta que pierda la liga del amasado en frío, una media hora.

Cortar en porciones pequeñas, del tamaño de un huevo pequeño. 

Se van estirando sobre la encimera hasta formar el círculo de la empanadilla (no es necesario que sea un circulo perfecto, cuando las cerremos ya les damos la forma preferida).


Hay que ser generosos con el relleno “pero sin pasarse” porque se saldría en la fritura. Un par de cucharadas es suficiente.


Cerrar y repulgar para evitar que se salga la manzana. Podemos hacer un sellado sencillo con un tenedor.


Cuando se tienen todas rellenas, procedemos a calentar en una cazuela hasta los 160/170º un litro de aceite suave, puede ser oliva o girasol, lo que tengáis costumbre.


+Yo le pongo dentro un trozo de piel de naranja para aromatizar y a la vez saber cuándo está caliente (empieza a flotar la piel de naranja y se ven alrededor burbujitas, señal de que ya tiene temperatura suficiente para la fritura)


Es mejor freír de tres en tres, así tenemos espacio para darles la vuelta con una espumadera cuando se empiecen a dorar y no se rompan.


Escurrir el aceite de la fritura y en caliente, pasar por la mezcla de azúcar.


Listas, dejamos enfriar y a degustar. 


Aguantan en la despensa, metidas en una caja con papel seda, hasta máximo tres días.






Ummmm, que apetitosas son, y como no son muy dulces, nada pesadas de comer. 



Que aproveche.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Delicias de Batata





Delicias de Batata

Estamos en otoño en España, una época donde se empiezan a encender los fuegos en los hogares.

Días más cortos y frescos. 
Apetece más meterse en la cocina y hoy os traigo una receta fácil, fácil de verdad.

Hoy en día, casi todas las casas disponen de calefacción. 
No hace mucho, para calentarse solo había “el hogar” de la cocina, una chimenea que se usaba por igual, para calentar como para cocinar al amor de la lumbre.

Ahí se ponían desde bien temprano los pucheros con agua para lavarse o hacer el café; los guisos de cuchara se hacían lentamente, con mimo y mucha paciencia; si se retiraban un poco las brasas, hacíamos unas ricas tostadas para tomar con aceite y empezar el día con energía; o poner una pequeña parrilla y asar un poco de panceta, o chorizo, etc; también asábamos en ellas patatas y boniatos, incluso pimientos. 

No sé qué tiene la lumbre, que todo sabe mucho mejor cuando se guisa en ella.

Hoy en día, se pagan verdaderas barbaridades, por un cocido hecho en la lumbre en puchero de barro, cuando no hace mucho, era la comida casi diaria de las familias humildes.

Hoy os traigo un ingrediente muy otoñal: la Batata, también llamada Boniato naranja.

Cuando llegan Los Santos, en casi todos los pueblos y en Madrid capital, siempre encontraremos quioscos donde comprar batatas asadas y castañas en los clásicos puestos de las castañeras. Aunque también es típico en Aragón y Cataluña.

Antes de la receta, os voy a contar un poco sobre las batatas, desconocidas por muchos, así os animo a incluirlas en vuestra cocina:

Es un rizoma dulce, de un color anaranjado, aunque se pueden encontrar de distintos tonos, incluso blancos o morados.

Hay recetas diferentes en las que el uso de la batata es el ingrediente principal, siendo muy versátil tanto en dulce cómo en elaboraciones saladas. 
Todos tienen en común el uso de la batata, la cual nos trajo Colón de Haití hace ya muchos siglos.

Por cierto: cómo curiosidad he leído que en Okinawa (Japón) es cotidiano el consumo de batatas a diario y presume de ser una de las ciudades “más longevas del mundo”…

En España “más en el sur por ser donde más se cultiva” es común en el recetario popular de dulces, menos su uso en la cocina salada, aunque tambien se consuma.

Os voy a dejar cómo ejemplo:
Los pastissos que se toman en Valencia por Navidad; 
El dulce de boniato en Murcia para el día de San Fulgencio; 
Las truchas de batata de Canarias, unas empanadillas dulces también navideñas; 
En las dos Castillas encontramos los pasteles de gloria, en los que el mazapán envuelve a la masa de batata; 
En Andalucía se consume por Navidad el Pan de Cádiz, elaboración similar a las glorias que incluye, además, dulce de yema de huevo; 
En Aragón y en Cataluña suele consumirse durante todo el otoño, pero sobre todo durante la festividad de la Castañada, que es fiesta popular el día de Todos los Santos y el 11 de noviembre, San Martín. 
Se toma asado como acompañamiento, por supuesto, de castañas asadas al fuego o al horno y de los típicos Empiñonados; 
También de los tradicionales Panellets en Cataluña; o como ingrediente base para la pasta de estos; 
En Galicia he probado una riquísima empanada tanto de calabaza cómo de batata con azúcar y canela que quita el sentío.

También tengo que decir que la batata es rica en carbohidratos y almidones “así que hay que consumirla con moderación, no todos los días” 
aunque también es una rica fuente de fibra, que ayudará a nuestro tránsito intestinal y un fuerte desintoxicante, ayudando a eliminar toxinas de nuestro organismo.

Pese a su dulzor, su carga glucémica una vez cocido o asado es de 7, lo que indica que la glucosa pasa lentamente a la sangre sin provocar subidas bruscas de insulina.                                                            
Tanto es así, que se recomienda consumir a menudo (siempre en cantidades moderadas y a ser posible solas o cómo acompañamiento de carnes a la plancha, sin ser ingrediente de ninguna receta de postres) en caso de diabetes.

El color anaranjado de la pulpa nos dice que es rico en provitamina A, en forma de betacaroteno (200 gramos cubren dos veces las necesidades diarias de esta vitamina) que es esencial para la piel, la salud visual y el desarrollo óseo.

También destaca su contenido en vitaminas C, B6, B5, B1 y B2.
Contiene altos índices de ácido fólico (B9) ideal para los primeros meses de embarazo y la lactancia.

En cuanto a minerales, sobresale su aporte de manganeso, potasio, cobre y hierro.

Las proteínas, aunque moderadas (1,7%) tienen un perfil de aminoácidos muy adecuado para su aprovechamiento y son ricas en uno de los llamados esenciales: la metionina, normalmente escaso en el reino vegetal.


Por todo ello, os recomiendo el consumo de batata “siempre acompañada de una dieta equilibrada” donde las frutas y verduras ocupen más del 50% de la ingesta diaria.

Esta receta que hoy os traigo, la llevo comiendo desde niña.

Ahora se encuentran galletas de todos tipos, sabores y tamaños; cuando yo era niña, había las clásicas María redondas y otras cuadradas, y nada más.

No sé si la elaboraba mi madre a menudo, por ser otra manera fácil de consumo para l@s niñ@s de éste tubérculo nutritivo y lleno de vitaminas, de fácil digestión para los más pequeños, o porque a ella le encantaban.
 
La verdad es que en mi casa, en cuanto empezaba el otoño, solíamos consumir la batata asada en las brasas de la lumbre, un verdadero manjar, os lo aseguro. 

También cocida cómo postre o para acompañar las carnes a la brasa.

Hoy os voy a enseñar las delicias de batata: dulces bocados que apasionan a tod@s l@s que lo han probado. 

Son ideales para hacer en cualquier fiesta o reunión ya que se hacen rápido y se pueden hacer con antelación, tanto en navidad como en semana santa.

Esta receta es ideal para personas con intolerancia a la lactosa (siempre que las galletas hojaldradas que compréis, estén elaboradas sin ella; yo llevo tiempo usando las hojaldradas del Mercadona, porque no contienen ni leche ni mantequilla) de este modo, estas delicias también son apta para vegetarian@s.

Si las hacemos con un almíbar sin azúcar y usamos galletas sin sal y sin azúcar, es un postre riquísimo para personas diabéticas, una ración, sin pasarse.

Ahora ya os traigo la sencilla y buenísima receta.

Ingredientes para unas 24 delicias de batata:
-2 paquetitos de Galletas tipo Hojaldradas.
-200g de batata cocida o asada con su piel.
-150g de azúcar y 150ml de agua para elaborar un almíbar ligero*, lo que se denomina TPT.
-150g de coco rallado deshidratado, del que venden en todos sitios.

*El almíbar, si queremos reducir calorías o estamos elaborando el postre para personas diabéticas, podremos hacerlo sin azúcar, como ya os enseñé en la entrada de las torrijas para diabéticos, que podéis ver aquí




Como hacer:
Lo primero vamos a asar las batatas en la lumbre hasta que al pincharlas se noten tiernas. 

Si no tenemos esa posibilidad, se pueden asar en el horno eléctrico a 180º durante 30/40 minutos, dependiendo mucho del tamaño de las batatas, cuantas más gordas, más tardan en estar blandas.

Otra opción es cocer las batatas muy bien lavadas en un cazo, cubiertas de agua unos 15 minutos, hasta que al pincharlas notemos que estén tiernas. Yo hoy he optado por hacerlas así.

Las dejamos enfriar escurridas sobre una rejilla.

Haremos un almíbar ligero* con el azúcar y el agua, cociendo al menos 5/7 minutos. Podéis infusionar con una piel de naranja o una rama de canela si os apetece. Dejar enfriar.

Una vez cocida la batata y escurrida, esperamos hasta que estén frías, se pela fácilmente y se pone en rodajas en un bol.



Aquí os pueden ayudar los niños en la elaboración.
Aplastaremos con un tenedor hasta conseguir una papilla espesa. 


Recomiendo hacerlo con un tenedor en vez de usar un batidor, ya que buscamos textura, no papilla.

Si veis necesario, podemos añadir una o dos cucharadas del almíbar reservado para facilitar la trituración y conseguir una pasta blanda, pero manejable. 


Os recomiendo hacerlo a mano, así no eliminamos la fibra natural de la batata, no se tarda nada.

Preparamos dos recipientes “bol, cuenco, taper o platos hondos” para poner el almíbar en uno y el coco rallado en el otro.

También es aconsejable preparar dos bandejas para ir depositando las galletas.

Ahora vamos a rellenar las galletas con una buena cucharada de batata y cubrimos con otra galleta, a modo de un sándwich. No seáis escasos, hay que poner una buena capa de relleno.


Las vamos dejando en una bandeja hasta gastar toda la batata.


Normalmente se gastan dos paquetitos completos de galletas para esta cantidad de batata cocida.

Cuando las tengamos todas rellenas, vamos echando poco a poco en el recipiente donde está el almíbar, para que absorba un poco la galleta. OJO, sin dejarlas dentro mucho tiempo porque si no quedarían muy blandas.

Yo suelo darle un par de vueltas y las saco. 

Ir pasando por el coco rallado, por todos lados, incluso los laterales del pastelito.



Se dejan en una bandeja reposar.



Si estáis en una casa con temperatura de más de 18º, es mejor dejar reposar dentro de la nevera durante dos o tres horas antes de comérselas. 
Para mí, están más ricas de un día para otro.


Son ideales para merendar, incluso para regalar metidas en una cajita.


Aguantan hasta 5 días en la nevera.
Yo suelo dejarlas un ratito a temperatura ambiente antes de comerlas, para que pierdan el frío del frigorífico, así se degustan mejor.


Espero que las probéis, a los niñ@s les encantan y si no lo ven, nunca adivinarían que están hechas.


Receta dedicada a mi madre, con todo mi amor.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Galletas Dedos de brujas para Halloween.



 Hoy me voy a salir de mis dulces tradicionales para dejar una idea que se puede hacer con niñ@s, ideal para regalar a todo aquel que venga disfrazado a pedir en la noche de Halloween.




Si quieres hacer los dedos de brujas necesitas para unas 24:

Para la masa
-250g de o magdalenas o galletas demenuzadas, incluso algunos recortes de bizcocho que tengáis por casa.

-2 cucharadas de mantequilla del tiempo o queso crema.

- 2 cucharadas de leche condensada o nocilla.

Para decorar
-50g de almendras peladas.
-1 paquete de gelatina de fresa o dos hojas de gelatina neutra y unas gotas de colorante rojo*.
-1 paquete de galletas rectangulares, el que más os guste.
-1/2 tableta de chocolate de cobertura.

 Preparar los ingredientes de la masa, todo junto en un bol de cristal: formar una masa que se pueda trabajar fácilmente con las manos. Si es necesario añadir un poco más de mantequilla o de leche condensada.

- Yo suelo dejarlo un poco seco, porque después de un rato en la nevera, es más fácil de usar.

Coge bolas como una albóndiga y la aplastas y formas churros con ellas. Si se desmorona y es difícil moldear, es porque le falta líquido, así que echar unas gotas de leche (la medida no es exacta porque todo depende de lo secos que estén los bizcochos que estéis usando) sí por el contrario se ha quedado pegajosa y difícil de formar, añadir un par de galletas trituradas para darle consistencia.

Luego es cuestión de darle un poco, rodar sobre la mesa para hacer los bultos de los nudillos.


Todos formados preparar la gelatina.

Yo suelo hidratar dos cucharaditas rasas, bien del sobre de gelatina de fresa o de gelatina neutra con un poco de agua. Si usáis hojas hidratar en agua fría y luego escurrir bien.

Pasados cuatro minutos se remueve y se calienta unos segundos en el microondas hasta que esté bien disuelto.
Añadir una gota de colorante rojo alimenticio hasta conseguir el tono de la sangre.
Podemos añadir un poco de azúcar, yo no se lo pongo porque es mínimo lo que vamos a usar, y no se nota.

 *Si no tenemos gelatina de fresa o gelatina neutra, hay un truco: coger un puñado de gominolas rojas compradas y metemos unos segundos en el micro, en una taza con una cuchara de agua hasta que se disuelva.


Se mete éste líquido en un biberón de repostería porque así es más fácil para usarlo.

 Formar los dedos y hacer las marcas de los nudillos con la parte trasera de un cuchillo.

Pegar las almendras con una gota de gelatina, así parece sangre.

Luego ya es cuestión de dejar en el frigorífico para que endurezcan una hora.

Todos terminados y fríos, se pegan fácilmente en la galleta con un poco de chocolate de cobertura derretido.

Volver a calentar unos segundos la gelatina roja, para decorar "cómo sí fuera la sangre" de haber arrancado los dedos, a toda aquella bruja que vino a llamar al timbre. Jajaja.


Se puede dar simplemente así o meter en bolsas individuales..


Aguanta un par de días en el frigorífico o también se puede congelar, aunque la galleta de la base tiende a reblandecerse.

También podemos hacer con masa de chocolate.

O colocar sobre un poco de chocolate blanco y un palito, a modo de chocolatinas o piruletas.



LISTOS. A
VER MAÑANA LA CARITA DE LOS MÁS PEQUEÑOS JAJAJA




Nunca fallan y mil veces más ricos que las clásicas chuches que se suelen dar en éste día.

Hasta pronto y gracias por comentar. Ya va tocando una receta tradicional 😜