viernes, 3 de enero de 2020

Roscón fácil Normal y de Masa Madre Natural

Roscón de Masa Madre Natural


Hola a tod@s.
Feliz año 2020.
Espero sinceramente que el nuevo año "cambio de número, de decenio, nuevo calendario" nos traiga salud y bienestar a tod@s.

Estoy sin horno eléctrico "pero no importa, ya que ésta receta lleva en pendientes desde principios del año pasado" ya el pobre ha pedido su jubilación, que lleva una larga vida de trabajos forzados.

En mi casa, siempre que se enciende el horno es para hacer muchas cosas a la vez, aprovechando el gasto energético, porque lo que más luz gasta siempre es al encenderlo y llegar a la temperatura necesaria

LUEGO YA SOLO HAY QUE MANTENER EL CALOR, ASÍ QUE POR UN POCO MAS DE DINERO, HAGO VARIAS RECETAS DIFERENTES PARA LOS SIGUIENTES DÍAS.

Cuando preparo el pan (que suele ser dos veces en semana) siempre hago varias cosas más: Coca de verduras; bizcochos; alguna que otra empanada, magdalenas o dejo listo los yogures de la semana.

Éste año, no va a ser posible hacer el roscón en él y la verdad es que éste año "concretamente" no quiero hacerlo en el horno de leña (pues necesita varias horas entre el calentamiento con leña) para total, los pocos más de 20 minutos que se tarda en hornear y tienes que estar pendiente mucho tiempo.

Este año, que ya cumplo los 50 años, al ser domingo, tengo previsto aprovechar mí día de cumpleaños con mis hijos, así que éste año será un cumpleaños con roscón comprado, pues no voy a estar todo el día pendiente del horno.

No obstante, quería desde hace tiempo compartir de nuevo mí receta de roscón, ya que sale buenísimo
y es que la otra receta que tengo publicada está sobre todo dedicada para varias dietas: Sin lactosa, diabéticos y celíacos, y la verdad es que a algun@s les resulta un poco lioso tantas cosas juntas.

Así que hoy os simplifico el trabajo: 
con la receta definitiva de roscón de Reyes fácil
mejor explicado y ya de paso os muestro la receta y cómo queda con Masa Madre Natural, sin levaduras añadidas, que en éstos últimos años es el que estoy haciendo.

Es el roscón que hice en enero de 2019 y el de 2018 relleno de nata.
ROSCÓN DE MASA MADRE NATURAL 2019

ROSCÓN DE MASA MADRE NATURAL 2018

-----No dejéis de visitar la otra entrada publicada ya que allí encontrareis trucos para hacerlo, que seguramente os va a facilitar muchas otras recetas.

Roscón de Reyes.


Ingredientes para un  ROSCÓN MEDIANO

SI LO QUERÉIS MÁS GRANDE, DOBLAR LAS CANTIDADES DE INGREDIENTES. 
YO SUELO HACER UNO GRANDE, DEL DOBLE DE INGREDIENTES, DE UN KILO LARGO, YA QUE LO USO DE TARTA DE CUMPLEAÑOS, JEJEJE.

--400g de harina de gran fuerza, la de hacer pan.
--130g azúcar glas.
--3 yemas + una clara de huevos medianos (es un huevo entero más dos yemas)
--100ml leche templada + un poco para desleír la levadura.
--50g mantequilla a temperatura ambiente.
--ralladura de un limón y la de una naranja.
--el zumo de media naranja o una cucharada grande de agua de azahar.
--una pastilla de 25g de levadura fresca* (puede ser la deshidratada o Masa Madre Natural).
--pizca de sal.
--una cucharada de miel (como mejorante).

-----El mío al ser grande lleva justo el doble de ingredientes.

Para adornar:
Se puede elegir fruta escarchada, almendras fileteadas, etc.
--100g de azúcar blanca ligeramente humedecida con unas gotas de agua de azahar o de zumo de naranja (azúcar perlado).
 O simplemente un poco de almendras fileteadas, al gusto.


*Se usa levadura de pan ya que el Roscón de Reyes es un Pan tipo Brioch 
enriquecido y aromatizado, por eso se elabora con leche en vez de agua: 
-si usáis levadura fresca "la que venden en los frescos de supermercados" para cada 400g de harina vamos a necesitar 25g, pues es una masa enriquecida con huevos, leche y mantequilla y es más materia grasa, va a necesitar un extra de levadura para quedar esponjoso.

*si la levadura usada es seca deshidratada de pan, hay que hacer exactamente igual "un prefermento" PERO solo se pone 9g de ese tipo de levadura ya que está más concentrada.

*si vamos a usar Masa Madre Natural, es lo que yo he usado, el proceso es igual que si fuéramos a elaborar pan: 
en vez de poner agua en el refresco, pondremos leche:
--- se coge una pequeña porción de nuestra masa madre, 20/30g es suficiente, dependiendo del tamaño elegido, unas horas antes de comenzar a elaborar el roscón; 
entonces vamos alimentando cada 12 horas igual que cuando elaboramos el pan:
 1º poniendo justo la misma cantidad de líquido (en este caso leche) y de harina, luego en el siguiente alimento se pondrá el doble de cada, hasta que tengamos la masa madre bien activa, llena de burbujas y lista para usar. 
Podemos usar harina integral en éste paso, pero mi recomendación es usar el mismo tipo de harina que la del roscón.
---Si vamos a hacer un roscón mediano, empezaremos con unos 20g de Masa Madre y alimentaremos en proporción hasta obtener unos 140/150g finales.
---si vamos a hacer un roscón grande, empezar por 30g, usaremos toda la masa madre resultante para elaborar un roscón grande de un kilo "Salen unos 280g total" no olvidéis darle el tiempo necesario a la masa para que fermente 



Comenzamos
Todo pesado y medido se empieza la noche anterior.

Si el roscón es para comer el día 5, empezamos la noche del día 4;
si es para comer el día 6, empezamos la noche del 5; 
Contando que sí lo vamos a hacer con Masa Madre, ésta ya tiene que estar lista para usar en éste momento, así que tenerlo previsto el día de antes.

Con estas sencillas explicaciones vais a ver que fácil y rico sale vuestro roscón este año.

PRIMER PASO:
-Desleír la levadura en un poco de leche tibia, con un par de cucharadas de harina para elaborar un prefermento semilíquido. 
*Si es Masa Madre Natural ya tenemos el prefermento formado con ella, listo para usar.

-Mezclamos bien y tapar, dejar reposar por lo menos 20 minutos antes de usar en el resto de la receta.



-Poner en la amasadora el gancho o preparar un barreño grande para hacerlo a mano. 

-Mezclamos en un bol el azúcar glas con la ralladura de los cítricos.

-Templar en un cacillo la leche con la mantequilla, sólo a 40°.

-Añadir al vaso de la máquina y echar el zumo y la miel. 

-Poner velocidad al mínimo y vamos echando el huevo batido, una parte de harina, la mezcla de levadura o la Masa Madre ya activa y la mezcla de azúcar glas.

----Si se va a amasar a mano vamos echando los ingredientes al barreño con una mano, mientras con la otra empezamos a mezclar y trabajar la masa.

-Añadir la mitad de la harina restante con la sal y batir hasta que esté todo mezclado.

-Vamos añadiendo a cucharadas el resto de harina hasta formar una masa blanda y elástica.

-Es pegajosa, pero según se amasa coge textura.

En la amasadora se llevará aproximadamente 8/10 minutos a potencia alta;
sí es a mano vamos a estar amasando por lo menos quince minutos hasta conseguir una masa elástica, bien trabajada.

-Sacar de la amasadora y echar sobre la mesa enharinada y con las manos aceitadas y una espátula, darle un par de amasados ligeros.

-Dejamos reposar dentro de un bol grande, tapado con un paño limpio o un plástico, una hora como mínimo, para que haga la 1ª fermentación en un lugar templado y lejos de corrientes de aire. 
Tiene prácticamente que casi triplicar el tamaño*. 

Si veis que en vuestra cocina hace mas bien fresco, es posible que tarde un poco más, igual que si estamos usando Masa Madre Natural.

Sacar de nuevo sobre la mesa enharinada, amasar un minuto o dos para quitar los gases de la fermentación y volver a meter la masa en el bol engrasado,  tapado con plástico y al frigorífico toda la noche: 
2ª fermentación larga, en frío.


SEGUNDO PASO:
Por la mañana, sacar del frigorífico y así en frío, echar sobre la bandeja ya lista con papel de horno (vais a apreciar que está muy esponjosa y llena de aromas, ummmm).

Aplastar ligeramente con las manos aceitadas, que sigue siendo una masa un poco pegajosa y hacer el círculo central bien grande, intentar que el rosco sea por todos lados de un grosor igual.

Es muy sencillo, se mete la mano en el centro y se va girando con bandeja y todo hasta formar un rosco grande.

Tener la precaución de dejar suficiente espacio libre alrededor, ya que como se puede apreciar una vez levado es que crece mucho y más aún cuando se hornea. 
Si vais a querer meter el detalle del muñeco, se introduce con cuidado por debajo, metiendolo un poco entre la masa, luego al crecer ya no se notará donde está.



Tienes que dejarlo fino ya que en cuanto empiece a coger temperatura ambiente va a comenzar a crecer de nuevo, con la siguiente fermentación.

Pintar con la clara batida y meter en el horno apagado durante 40/50 minutos* para que vuelva a levar: 3ª y ultima fermentación.

Digo dentro del horno apagado, porque ahí tiene una temperatura templada y no hay riesgo de corrientes.

*Si estamos usando Masa Madre Natural, tendremos que esperar al menos entre una hora y media o dos horas en este punto, ya que va mas lento y tardará en coger temperatura y empezar a levantar de nuevo. 


------SIEMPRE Darle el tiempo necesario hasta que esté casi el doble de lo que hemos formado. 

Vigilar ya que depende de varios factores:
humedad ambiental, temperatura, lo activa que sea nuestra Masa Madre, etc.....

Cuando haya vuelto a doblar su volumen*, sacar del horno y empezar a calentar el horno.
--Calor abajo "sin aire" 175°.

Mientras tanto, se vuelve a pintar con clara el roscón, se cortan las frutas, se va decorando a tú gusto y se echa montoncitos de azúcar húmedo. 

Hacerlo con cuidado y delicadeza para que no se nos aplaste. ¿Veis como ha doblado el tamaño inicial?




TERCER PASO:
Meter la bandeja con nuestro roscón en el horno ya caliente (poner en el fondo del horno una bandeja pequeña con un poco de agua, así creará una ligera humedad que ayudará que quede mas esponjoso) 
*la bandeja tiene que estar a segunda altura empezando por abajo.

Tiempo de cocción:
--20' a 175° calor sólo abajo sin aire.
--Bajar la temperatura a 150° y encender ya el grill y si disponéis de aire también. Hornear otros 5/10' hasta que lo veáis dorado, como a vosotros más os guste. 
Total: 25/30 minutos

Apaga el horno y dejar la puerta abierta y que termine de secar unos 5' antes de sacar. Yo le sigo dejando encendido el ventilador.

Si hacéis el doble de la receta, es fácil que necesite unos 3/5 minutos "extra" para estar bien hecho pues es un poco más gordo.

Colocar con cuidado sobre una rejilla hasta que esté bien frío. 
Yo suelo moverlo con el mismo papel del horneado para que no se me rompa, pues el mío es bastante grande. 

¿Apreciáis el grosor final que hemos conseguido? 
Y con masa madre natural, sin ningún tipo de levadura añadida.




Por lo menos tiene que enfriar una hora antes de rellenar, aunque está bien rico incluso sólo.





Si lo rellenáis con nata, trufa o crema pastelera, hay que mantenerlo en el frigorífico.

Si no lo rellenáis, guardarlo envuelto con papel de seda o plástico en una caja de cartón.


Aguanta tierno hasta tres días, pero os garantizo que os lo vais a comer antes, jejeje.

EDITO: Es una masa que congela bastante bien, así que si veis que os sobra, se puede cortar en porciones, envolver con film de cocina y al congelador. Jejejeje, cualquier día que os apetezca, sacar unas horas a temperatura ambiente y degustarlo. Merece la pena hacerlo más grande.


OBSERVACIONES
* Hay quien me ha preguntado por privado, que si obligatoriamente tiene que doblar o triplicar su volumen en la 1ª fermentación; 
o quien me ha dicho que estaba bueno, pero que no le subió lo que esperaba una vez formado y horneado:


---Señal inequívoca de que la levadura o Masa Madre que se usa está en perfectas condiciones es esa, si no sube lo suficiente, saldrá bueno pero un poco más seco.

Cuando se hace cualquier receta que lleva levadura de pan, hay que vigilar "igual que controlar" los tiempos "más que si estamos haciendo un bizcocho", ya que es una levadura viva y cada una se comporta de distinta manera:

Por eso, aunque yo os diga 50 minutos, si vosotros veis que en 30 minutos está ya plena y ha doblado su volumen no esperéis, hacerlo en ese momento para que salga perfecto; 

al contrario, si aun no ha subido lo suficiente o lo que esperábamos, darle un ratito más hasta que se haya reactivado la levadura o Masa Madre. Tiene que alcanzar como mínimo dos dedos más de altura del comienzo.

CONCLUSIONES: Puede ocurrir "que por algún motivo no leve bien": 
-la levadura usada no estaba bien fresca; 
-la leche estaba demasiado caliente y ha matado la levadura; 
-no le hemos dado el tiempo suficiente para que leve cuando se ha formado; 
-incluso puede pasar que suba demasiado rápido y sobrefermente; 
-la temperatura ambiental de la cocina está por debajo de los 15º y va a necesitar un poco más de tiempo; 
-lo habéis dejado mucho tiempo al aire y se ha resecado la corteza; 
-el horno estaba demasiado caliente cuando lo hemos horneado y ha hecho costra antes de poder expandirse lo suficiente; 

Puede ser por tantos motivos diferentes "que a algunas personas" hacer en casa el roscón les ha echado para atrás, lo intentaron una vez y nunca más.
Por favor, volver a intentarlo, 
muchas veces es culpa de falta de técnica o haberse saltado algún paso, nada más, os diré que esto ocurre incluso a quienes lo llevamos haciendo años.

Cuando se prueba un roscón artesano, ya no vais a querer volver a los industriales que se elaboran en gran escala, os lo garantizo.

Por este motivo, os dejo esta receta y la forma perfecta de elaborarlo, que con un poco de vigilancia nunca falla.

Sin más, gracias por estar y volver a visitarme.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Tarta de Zanahoria para Navidad y una historia..






 Si sí, hoy os recomiendo una tarta 
 Sencilla y muy exquisita para postre de Navidad.

Cuando llegaban estas fiestas, por todos lados se veían humeando las chimeneas porque había entrado el frio invierno;
Antes no era común ver casas decoradas con luces por fuera en Navidad, ni árboles de navidad por ningún lado, como mucho en los soportales de algún ayuntamiento o en el corte inglés.
Los niñ@s poníamos el nacimiento con las clásicas figuritas del belén, que visitaban vecinos y familiares. Era un lujo que no tod@s teníamos.
Aquí, en España, teníamos los Reyes Magos, que se iban acercando poco a poco al Portal de Belén, desde el 24 que nace el niño hasta el día 6 de enero que era cuando nos traían regalitos. 
Poca cosa: un libro, un pijama, un puñado de caramelos, el que más le traían una muñeca, o un coche para jugar, y los más ricos una bicicleta.
Hoy en día “lo raro” es NO encontrar árboles y luces por todos lados, para deleite de los más pequeños, incluso desde finales de Noviembre (qué barbaridad, cualquier día van a ponerlas a la vuelta de las vacaciones de verano) Cuando yo era pequeña, hasta que no llegaba el frío intenso no se oía hablar de lo cerca que estaba ya la Navidad.
Hoy ya no hace frío, algún día esporádico, pero frío frío ya no hace en casi ningún pueblo o ciudad.
Puede ser por el cambio climático o por culpa de tantas luces por todos lados, demasiado tráfico y calefacciones. Qué sé yo.
Esto es lo que yo recuerdo del frío que hacía antes por Navidad, visto desde los ojos de una niña:
Aroma a tierra helada desde que te despertabas; días muy cortos y muy fríos, normalmente con una niebla densa que hacia si cabe más sensación de frio; los carámbanos colgando de muchos aleros ya que llevaba días helando; los charcos de las calles que estaban sin asfaltar congelados; de vez en cuando nieve (aunque por estas latitudes, lo que vemos en las películas de blanca navidad era bastante difícil); lluvia que a la mínima se congelaba y de nuevo hielo con el peligro que esto tenía al salir a la calle “aunque era el disfrute de los niños ya que nos deslizábamos por las aceras corriendo, haciendo patinaje”;
Recuerdo cuando estábamos en la finca, ir al campo a por leña; los pies congelados en las botas de agua y los dedos que ni los sentías.
Estoy hablando de cuando en casi ninguna casa de pueblo se tenía calefacción; los más privilegiados tenían una chimenea o una estufa de leña casi siempre en la sala principal o en la cocina, pero en el resto de la casa hacía un frío “que frioooooo” y no veas cuando tenías que alejarte del confort del fuego, ufffffffffff menudo fastidio, tiritando a por más leña para echar al fuego “lo que siempre decía mi madre: pies calientes y culo frío” jejejejeje.
El olor como de humedad que tenían las habitaciones de las casas de pueblo.
¿A ver quién era el valiente que se desnudaba para ponerse el pijama? Echábamos carreras a ver quién lo hacía antes y cuándo te metías dentro de la cama y sentías como si estuviera aun húmeda ¿de lo fría que estaba? ¿Quién recuerda tener que salir al patio, uno de estos días de frío, lluvia o hielo para poder ir al baño a hacer nuestras necesidades?
O ¿Quién recuerda ir a por agua para asearse o beber al pozo o a la fuente más cercana y encontrarse con que estaba helada?
Hasta de muy muy pequeña, recuerdo ir al río o al lavadero municipal a lavar la ropa, porque no había lavadoras.
¿Quién se acuerda de aquellas tardes de pequeñ@s, que a las 5’30 de la tarde ya era de noche y se encendían los pocos faroles que había en las calles, que daba hasta miedo salir con esa luz tenue?
¿Quién recuerda la ropa que nos poníamos para combatir el frío? Jejejej como cebollas íbamos al colegio, que por cierto, tampoco tenía calefacción. Capas y más capas de ropa: camiseta interior de manga larga “las blancas, las de toda la vida de algodón”; camisa o jersey de cuello alto y luego otro jersey de pico encima; chaqueta de punto “sí, esas que con tanto cariño nos hacían las madres o abuelas, con rombos” y abrigo de paño “tipo trenca” que nos cortaba el frío más profundo; y unos buenos calcetines o leotardos debajo del pantalón o la falda.
Los pobres niños la mayoría llevaban pantalón corto “dios mío, pantalón corto en invierno” ufff. Pero ¿sabéis una cosa? Esto no nos impedía para nada salir a jugar a la calle  en cualquier época del año. Estábamos deseando que llegaran las vacaciones de Navidad para disfrutar en la calle. Yo No recuerdo tener frío jugando….IRÓNICAMENTE HABLANDO: tampoco recuerdo haberme aburrido nunca…..                                               
Quizás es algo que más añoro de mi infancia, los grupos de niñ@s corriendo en la calle sin problemas, no había ni un tercio de peligro de lo que hay hoy en nuestra era moderna, por supuesto que casi no habían coches por las calles, etc...
Lo bien que lo pasábamos en la calle.
Esto es algo que quien no haya vivido o pasado temporadas en un pueblo, o en un pequeño barrio de las afueras de la ciudad no lo conoce.
¿Qué pensáis que no ha cambiado tanto?
A ver: vallas donde vallas, hoy en día se tiene calefacción en todos los sitios: en el médico; en todas las tiendas y centros comerciales; en el colegio; incluso en la iglesia; etc…
Tod@s tenemos buenos abrigos; ropas más o menos térmicas; agua corriente en todos los hogares; cuartos de baño dentro de todas las casas y luz eléctrica, etc…
Hay cualquier alimento en cualquier fecha, carnes, pescados, lácteos, aunque sea una fruta o verdura de verano es fácil encontrarlo en invierno, bien de invernaderos, bien traído de tierras lejanas.
Si se quería comer tomate en invierno, no quedaba otra que usar la conserva de tomate; si se quería comer fresas, no había más remedio que esperar al principio del verano. 
Igualmente con las verduras de temporada. Encontrar zanahorias en invierno no era posible si no las mantenías guardadas en un cajón de arena, en un cuarto oscuro desde el verano que se habían recolectado.
Pues anda que no ha cambiado el cuento, en muchas cosas para mejor, más accesibilidad para alimentos y muchas mejoras en los hogares, 
aunque en esta era moderna de consumismo, tenemos que aprender de los mayores y cambiar el chip, o nos quedaremos sin planeta en menos de 40 años.
 No digo que tengamos que volver a los años 50/70, pero sí que hay que apreciar todas las mejoras y no despilfarrar recursos.

Claro que después de recordar esto, sigo pensando que ahora ya no hace frío o por lo menos, lo podemos sobrellevar con mucha más facilidad que antes y no es por la edad, que esa también está subiendo, jejeje.
La ropa que podemos comprar es mejor; han inventado tejidos más térmicos y con menos peso, en ningún sitio al que vallas hace ese frío húmedo que se te metía en los huesos y que con nada se te quitaba.
Yo recuerdo semanas enteras lloviendo, pero mucho mucho; se hacían ríos en las calles; ahora raro es tres días seguidos lloviendo, es más fácil incluso llegar “como en estos últimos años” que hemos pasado el día de Navidad con 20º y un día soleado.
Ahora esto se ve como algo extraordinario, cuando se decide a llover, llueve todo de golpe, dejando la tierra devastada.
Le vamos a añadir a todas las diferencias que veo, entre los años de mi niñez a los de ahora que éramos mucho más sanos “qué me perdonen los modernos, ahora hay cientos de medicinas, pero antes enfermábamos mucho menos”
Y no solo por la buena alimentación, esa alimentación que ahora se ha puesto de nuevo de moda “la ecológica, la natural” alimentos criados en nuestro huerto y recolectados en su momento óptimo de maduración, animales criados en casa, sin antibióticos ni hormonas de crecimiento y engorde, etc…. sino porque pienso que estábamos inmunizados de casi todo por la forma de vivir, sin tantos ingredientes químicos ni tanto plástico.
Entrecierro los ojos y recuerdo los bizcochos gordos y esponjosos que más de una tarde de invierno comíamos para merendar, junto a un tazón de leche templada y algún que otro domingo enriquecido con rico chocolate a la taza.
Y quien no añora los gigantescos bocadillos de lo que fuera: chorizo, salchichón, tortilla, mantequilla de sabores, una onza de chocolate, etc…
Por todo esto, aún hay quien a día de hoy con los “grandes lujos” que todos tenemos, se queja de frío nada más despuntar el invierno
Y digo yo: ¿Qué quieren que haga en Navidad? Pues lo que toca: frío.


Esta receta de tarta de zanahoria difiere de las que circulan hoy en día por internet.
Las de antes eran más sencillas, con ingredientes comunes, para mi gusto las de ahora tienen demasiada azúcar; 
yo realmente le he hecho solo un pequeño cambio a la que tengo en mi cuaderno desde 1985/6.
Receta copiada de una revista de patrones en aquellos años (no recuerdo exactamente de cuál de ellas) que tanto usábamos quienes estábamos aprendiendo corte y confección y que nos enseñaban modernos diseños y también traían decoración y trucos, junto a varias recetas para las fiestas.
El pequeño cambio es porque en la receta original usaban mantequilla, buttermilk y azúcar rubia o mascabado.

Yo la adapté en su día para hacerla con aceite de oliva, nata cortada con zumo de limón y azúcar de caña integral y creo que fue un acierto, más ligera y sana.
Creo que la textura y el suave sabor la hacen una tarta ideal para cualquier fiesta, ya sea Navidad o para regalar en un cumpleaños.
En ésta ocasión, os traigo muy poquitas fotos, no sé si por despiste o qué, el álbum donde estaban las fotos de los ingredientes y del paso a paso desapareció por arte de magia antes de poder hacer copia, algo habré tocado en el teléfono que me ha desaparecido esto y casi todas las conversaciones de wasap. Ufff. Como es tan sencilla de hacer, el día que la repita volveré a sacarle fotos y os las pongo. PROMETIDO.

Ingredientes para el bizcocho de zanahoria:
-300g de zanahoria lavada y rallada
-200ml de aceite de oliva suave
-3 huevos
-120ml de nata de cocinar
-un chorrito de zumo de limón para cortar la nata y activar el bicarbonato
-125g de azúcar moreno integral.
-120g de harina de trigo integral
-150g de harina de fuerza.
-una pizca de sal.
-dos cucharaditas de bicarbonato o de levadura química tipo royal.
-una cucharadita de especias: una pizca de canela molida, una pizca de nuez moscada rallada y una pizca de jengibre rallado.
La tarta original no lleva relleno de frosting por el centro, solo un poco de queso batido por encima, por eso queda suave y nada empalagoso.
Ingredientes del frosting:
-200g de queso cremoso, puede ser requesón batido, mascarpone, o queso de untar, el que tengáis, pero a temperatura ambiente, no frío.
-una cucharadita de vainilla.
-zumo y ralladura de 1\2 limón.
-50/70g de azúcar glas molido (probar para que no quede muy dulce, dependiendo del queso que uséis y de lo acido del limón, necesitareis un poco más o menos de azúcar).


Como hacer:
Primero se echa el limón en la nata, se remueve un poco y se deja descansar unos 10 minutos para que se espese.
Precalentar el horno a 200º, calor arriba y abajo, sin aire.
Tamizar la harina de fuerza junto a las especias y el bicarbonato. Poner en un bol grande.
Añadir el azúcar integral, la harina integral, la sal y remover bien. Normalmente esta harina no se tamiza para no quitar el salvado natural del trigo y el azúcar moreno integral es más gordito y le cuesta pasar por un tamiz, igual que a la sal, por eso se añaden después, pero hay que mezclarlo todo muy bien antes de usar.
Batir los huevos bien, no hace falta montarlos, solo que estén bien batidos.
Se le añade poco a poco el aceite y la nata con el limón, mezclar todo muy bien con las varillas manuales.
Tendremos las zanahorias lavadas, pesadas y ralladas finamente en un plato, para añadir enseguida justo antes de meter al horno.
Engrasar con una servilleta y un poco de aceite un molde, en esta ocasión he usado uno cuadrado de 20cm, para 9 raciones muy generosas, jejeje, que está tan rico y no es nada pesado que bien se merece una buena porción.
Espolvorear bien de harina y si queréis, poner un poco de papel en la base para que no se pegue y luego sea fácil sacar del molde la tarta.
Cuando tengamos el horno caliente, unimos poco a poco los ingredientes secos con los húmedos.
Hay que mezclarlo bien, echar la zanahoria rallada y remover para que se reparta bien por toda la masa.

Enseguida se echa en el molde y se mete al horno, ya que empieza rápido a hacer reacción el bicarbonato con el ácido de la nata cortada.

Poner en el centro del horno, bajar la temperatura a 180º y hornear durante 40 minutos aproximadamente.

Cada un@ conoce su horno, así que a partir de los 35 minutos hay que vigilar que no se dore en exceso para que no se quede duro.
Pinchar con un palillo en el centro para comprobar que está hecho.
Se saca del horno y se pone sobre una rejilla 5 minutos.

En caliente, se coloca con molde y todo, boca abajo en la misma rejilla, hasta que se enfríe por completo.

El frosting se hace con el queso a temperatura ambiente, para que sea más fácil de mezclar.
Se ponen todos los ingredientes juntos en un bol y con ayuda de un tenedor se mezclan bien.
Desmoldar la tarta y disponer sobre la bandeja de servir.

Se extiende a placer por encima la crema de queso, decorar al gusto. Es sencilla pero exquisita.


Hay que dejarla en frío al menos unas horas antes de comer. 

Aguanta perfecta hasta 3 días, incluso está más rica con el paso de las horas.

Os aseguro que cuando la probéis, no vais a querer otra.

Buen Provecho. 
*Querida amiga Marisa. Esta es la entrada que te comenté hace días que aun viviendo en diferentes pueblos y con algunos años de diferencia, parece que estuviéramos juntas por los recuerdos, jejejej.
Por si no me da tiempo a poner otra receta antes de Navidad, Felices Fiestas para tod@s.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Empanadillas de Manzana de Sor Teresa



Hola.
Hoy os traigo OTRA receta de dulce tradicional, ideal para cualquier época del año, aunque lo suyo es hacerlas en Semana Santa y Navidad: las empanadillas de manzana.

Aunque antes no había muchas personas con intolerancias “o no se conocían y se trataban como una indigestión” éste tipo de recetas son ideal para ell@s, ya que no llevan lácteos ni en la masa ni en el relleno, así que otra más que va a etiqueta de “sin lactosa”.


También son aptas para dietas sin huevo y grasas animales, Vegetarianos y Veganos.

Son “como muchos otros dulces de Sartén” dulces de pueblo (de los que se hacían en los hogares humildes, donde era muy raro tener un horno para elaborar otro tipo de recetas) 
para esos días festivos donde la tradición mandaba festejar por todo lo alto, 

Y quienes ya me conocéis, son este tipo de dulces los que más me apasionan, mis preferidos.



Normalmente se hacían cuando terminaba la semana santa, aunque también era normal hacerlas para regalar en un Bautizo o comunión, incluso para Navidad.


Hoy en día encontramos manzanas durante todo el año.                  

No hace ni cincuenta años, las manzanas junto a las naranjas, eran de esas "pocas frutas" que al natural se podían conservar guardadas en un lugar fresco y oscuro durante muchos meses, igual que con la calabaza.




Qué diferente a los nuevos tiempos donde prácticamente se pueden conseguir frutas y verduras durante todo el año, bien porque las conservan en atmósfera controlada, sin oxigeno, o las traen de otros países donde sea su mejor temporada.
Me asombra encontrar tomates en todas las estaciones, aunque sean de invernadero; también es fácil conseguir fruta de verano en pleno invierno, ya que las traen de otras latitudes donde es verano (ejemplo, Sudáfrica o Sudamérica)


Este postre es ideal porque hay muchas variedades distintas de manzanas, que van madurando a distinto ritmo, por eso los postres con manzana han sido siempre muy socorridos para muchas épocas diferentes del año y se elaboran en prácticamente todas las provincias, aunque son recetas Típicas del Norte de España, donde hay miles de manzanos para elaborar la deliciosa Sidra.



La receta es de las que me dio Carmela de su tía abuela "la monja Sor Teresa" y la he hecho infinidad de veces, pues son fáciles y rápidas y cunden bastante, con dos manzanas y un poco de harina tendremos postre para muchas personas.

*Para quienes habéis llegado a este blog hace poco, en ésta entrada os cuento todo sobre ésta monja y lo que tengo de su cuaderno de recetas: 



Aunque no contenga lactosa, es un postre que habría que tomar con moderación, ya que sí contiene azúcares refinados (y además es frito) a tener en cuenta por personas con diabetes.

Espero que os animéis a probarlas, son un dulce delicado y exquisito.


Ingredientes para el relleno:
-Dos manzanas grandes, tipo Golden*.Las he pesado por curiosidad y son 400g.
-una cucharada de harina fina (yo he usado de maíz tipo maicena, ya que se diluye fácilmente, pero sirve harina de repostería).
-una rama de canela al gusto
-50g de azúcar*.
-medio vasito de agua fría


Ingredientes para la masa:
-el zumo exprimido de una naranja.
-el mismo volumen del zumo de vino blanco.
-una pizca de sal.
-media cucharadita de bicarbonato o levadura química.
-harina normal (la que admita hasta conseguir una masa manejable que no se pegue a las manos) 
Para este volumen he usado aproximadamente 400g de harina.

Aparte:
-un poco de azúcar mezclada con una cucharada de harina en un plato, para pasarlas una vez fritas.


OBSERVACIONES
*la variedad de manzana será cualquiera que se tenga en la despensa (cuanto más dura y ácida, más tiempo de cocción y más azúcar precisaría el relleno).

*la receta original lleva un vaso de azúcar en el relleno; personalmente creo que con el dulzor natural de esta variedad de manzana Golden, es demasiado, por eso recomiendo solo 50g, claro, que esto es gusto personal, probar la compota y echar a vuestro gusto, pero lo suyo es que sepa a manzana, no a azúcar ;)

*También existe la opción de no poner azúcar, poner edulcorante, pero sigue siendo una receta frita, así que mucha precaución personas diabéticas.


Como hacer:
Empezaremos por el relleno para que dé tiempo a que se enfríe antes de usar. Se puede tener hecho con antelación.


Pelar y partir en rodajas pequeñas las manzanas, si lo hacéis igual que si picamos patata de tortilla, os va a llevar menos tiempo la cocción.

Se echan a la cazuela junto al azúcar y la rama de canela.

Se remueve un poco y se deja reposar 8/10 minutos, para que suelte sus jugos la manzana antes de cocinar.


Poner a fuego muy lento, remover a menudo hasta que esté blanda.


Para espesar un poco más el relleno, se disuelve la harina en el agua y se añade a la manzana, removiendo continuamente hasta que esté espeso, como si fuera una compota con trocitos.




Retirar del calor, quitar la rama de canela y echar sobre un plato grande para que enfríe antes.


Aquí podemos apreciar que según enfría, se va espesando aún más, así facilita luego el llenado de las empanadillas.




Ahora haremos la masa:

Exprimir la naranja y medir el mismo volumen que ha salido para el vino.

Mezclar y añadir varias cucharadas de harina.



Echamos la sal y el bicarbonato.

Mezclar enérgicamente para disolver los posibles grumos de la harina y vamos añadiendo poco a poco harina suficiente hasta conseguir que no se pegue en las manos, con precaución, para no pasarnos de harina y luego quede una masa dura. Tiene la textura de una masa de pan.


Yo en cuanto veo que se despega sola de las paredes del bol, la echo en la encimera.

Echar sobre la mesa y amasar bien hasta conseguir una masa estable, que no se aprecie la harina sin mezclar. Es fácil de amasar, no se pega en la encimera y es blanda al tacto.

Os llevará aproximadamente cinco minutos.


En este punto, lo mejor es formar un churro gordo con ella y envolver en plástico alimenticio para evitar que se reseque, o meter en una bolsa. 

Dejamos un rato reposar, normalmente se deja hasta que pierda la liga del amasado en frío, una media hora.

Cortar en porciones pequeñas, del tamaño de un huevo pequeño. 

Se van estirando sobre la encimera hasta formar el círculo de la empanadilla (no es necesario que sea un circulo perfecto, cuando las cerremos ya les damos la forma preferida).


Hay que ser generosos con el relleno “pero sin pasarse” porque se saldría en la fritura. Un par de cucharadas es suficiente.


Cerrar y repulgar para evitar que se salga la manzana. Podemos hacer un sellado sencillo con un tenedor.


Cuando se tienen todas rellenas, procedemos a calentar en una cazuela hasta los 160/170º un litro de aceite suave, puede ser oliva o girasol, lo que tengáis costumbre.


+Yo le pongo dentro un trozo de piel de naranja para aromatizar y a la vez saber cuándo está caliente (empieza a flotar la piel de naranja y se ven alrededor burbujitas, señal de que ya tiene temperatura suficiente para la fritura)


Es mejor freír de tres en tres, así tenemos espacio para darles la vuelta con una espumadera cuando se empiecen a dorar y no se rompan.


Escurrir el aceite de la fritura y en caliente, pasar por la mezcla de azúcar.


Listas, dejamos enfriar y a degustar. 


Aguantan en la despensa, metidas en una caja con papel seda, hasta máximo tres días.






Ummmm, que apetitosas son, y como no son muy dulces, nada pesadas de comer. 



Que aproveche.