jueves, 30 de mayo de 2013

Jengibre confitado en almíbar

Jengibre confitado en almíbar

No se si sois de l@s que os gusta el sabor del jengibre en los dulces, a mi personalmente me gusta un suave toque de jengibre no solo en las clásicas galletas, si no que también me gusta en bizcochos, ensaladas, guisos, de relleno de bombones, panes y en algunos pastelitos, especialmente los que lleven nata o manzana, pues les da un sabor especial ya que combina perfectamente con ello.

Deja un aroma y sabor a especia que me recuerda a la intensidad de la canela o la pimienta de Jamaica, un poco picante y punzante pero a la vez un poco dulzón, aunque siempre en pequeñas cantidades ya que su sabor característico y su fuerte aroma ocultaría al resto de ingredientes, es por eso que os digo que me gusta “un suave toque”.

El jengibre puede resultar conocido para muchas personas, aunque la mayoría no sepan a ciencia cierta si les gusta o no, ya que desconocen que se usa más en salsas como la de soja, el curry y en diversos condimentos.

Se trata de un alimento muy apreciado desde hace miles de años en la gastronomía de los países orientales, aunque en la Cocina Occidental su uso es mas bien reciente.

Esta hierba se cultiva en numerosas áreas de India, China y en casi todas las regiones tropicales de América y del continente africano.

Se usa como especia su raíz gruesa, la parte esencial de la planta, que se conoce con el nombre de rizoma, que es el que proporciona a los alimentos a los que se añade un sabor dulce e intensamente aromático, por lo que se emplea en numerosas preparaciones.

Buscando información sobre este rizoma me he encontrado además de sus virtudes culinarias, que posee muchas más especialmente medicinales, es por esto que su consumo esta tan extendido en la cocina oriental, se emplea también en el ámbito de la medicina china, japonesa e hindú.

*** Tomarlo “con precaución” si sois diabéticos o hipertensos, ya que puede interferir en el uso de medicamentos para estas enfermedades, consultar con vuestro medico. Mucho ojo si estais en los 3 primeros meses de embarazo o teneis reglas muy intensas porque puede producir sangrados mas intensos. CONSULTARLO SIEMPRE CON VUESTRO MEDICO ANTES DE CONSUMIRLO.

Este formato se lo vi usar al famoso cocinero Jaime Oliver, en uno de sus programas televisivos y me llamó la atención ya que antes solo lo había usado fresco y seco.

La verdad es que podría haberlo comprado hecho, pero quería hacerlo en casa para todas las personas que no tiene un comercio de productos orientales cercano y con los ingredientes que tod@s podremos comprar.

Una vez hecho, lo podéis conservar en un tarro de cristal bien cerrado hasta un año.

Ingredientes:
- 400g de jengibre fresco
- agua según peso
- azúcar moreno de caña según peso (podéis usar el azúcar blanco, pero prefiero el moreno de caña integral que es mas natural y menos dulce que el blanqueado, además, el jarabe sale más tostado, con el color del caramelo y me gusta)

En el comprado también podréis encontrarlo aromatizado con canela, pero a mi personalmente me gusta solo, la canela ya se la añado yo a la receta si es necesario.


Como hacer:
Lo primero y principal es pelar bien el rizoma para pesarlo.

Este una vez pelado pesa 250g.
Pesamos la misma cantidad en gramos de azúcar moreno y el doble de peso se usa de agua (de peso, o sea 500g).

Ponemos a hervir el agua con el azúcar.

Añadimos el jengibre cortado en trozos pequeños, yo los suelo cortar en rodajas como si fuera patata para tortilla pero un poco mas gordo pues eso hará que se cueza antes y después, cuando este confitado, me dará mas facilidad a la hora de poner pequeñas porciones en las recetas.


Una vez empieza a cocer, espumar bien y bajar el fuego al medio de potencia, removiendo de vez en cuando para evitar que se forme en el fondo caramelo.

Tardará una media hora en estar blando (todo depende de la frescura del rizoma y de la potencia del fuego que uséis).

Si por casualidad al pincharlo notáis que está todavía duro y le queda poco almíbar, añadir un poco más de agua y dejar cocer a fuego muy bajo hasta que al pincharlo lo notéis tierno.

Retirar del fuego y preparar el tarro de cristal.

Esterilizar el tarro de cristal antes de usarlo, hirviéndolo por separado el tarro de la tapa durante 20 minutos, dejar secar boca abajo encima de un paño limpio hasta su uso (una forma fácil y rápida es meterlo en el lavavajillas cuando lo pongáis en un ciclo largo, pues se lava con agua muy caliente y jabón y para estas elaboraciones que se conservan con azúcar, sirve perfectamente este método).

Cogemos el jengibre y en caliente, llenamos el envase de cristal hasta el borde con el y el sirope que se ha formado. 

Espumar con una cucharilla para eliminar impurezas, cerrar bien fuerte y darle la vuelta, dejándolo boca abajo hasta que se enfríe por completo (formula eficaz de hacer el vacío para este tipo de conservas)



Se conserva perfectamente durante un año en la despensa.

Una vez abierto, podéis usar tanto el jengibre confitado en trozos o el sirope, pero en pequeñas cantidades ya que posee muchísimo sabor.

* El sirope que ha sobrado no lo tiréis, lo podéis guardar en un taper bien cerrado en el frigorífico durante 3 meses y añadírselo a la masa de algún bizcocho (una cucharadita), a las magdalenas o unas deliciosas galletas, incluso unas gotas endulzará un té de la tarde, veréis que delicia.

Veréis en muchos blogs que lo usan directamente fresco, rallado o machacado, también seco en polvo, pero hay más formatos menos conocidos que podréis conseguir en tiendas orientales.

Se puede adquirir fresco, seco, en conserva, confitado y hasta recubierto de chocolate y puede estar en distintos formatos: molido, cristalizado, cortado en lonchas o en palitos.

El rizoma fresco del jengibre se conserva bien en el frigorífico, en el cajón de la fruta bien guardado durante tres semanas sin pelar hasta el momento en el que se vaya a consumir, pasado este tiempo empezara a endurecer y secarse, picando mucho mas e incluso amargando.

Para mejorar su conservación se puede congelar durante meses.

El jengibre seco se conserva durante más tiempo que el fresco, sin embargo, con el tiempo puede ir perdiendo algo de olor y de sabor.

Para que conserve sus propiedades medicinales y organolépticas (olor, aroma, sabor), se ha de guardar en recipientes herméticos bien cerrados y almacenar en un lugar fresco y seco.

La forma de presentación más utilizada es la del jengibre molido a partir del rizoma seco.
También se puede encontrar el jengibre cristalizado, que son los trozos de rizoma seco, escarchados y recubiertos de azúcar.
Otra forma de adquirir el jengibre es en conserva, y recibe el nombre de tronco de jengibre, conservado en un suave vinagre su uso más popular es en el sushi.

Los rizomas frescos están macerados en almíbar y se suelen conservar en tarros de cerámica a temperatura ambiente hasta abrir el envase.

También se puede encontrar jengibre en infusiones, como aceite esencial o en cápsulas.

Por lo tanto, dado la cantidad de ventajas que podéis tener en vuestra salud tomando esta especia, os aconsejo la empecéis a incluir en vuestra dieta, ademas de ser un placer agradable para el olfato y el paladar, cuidareis todo vuestro organismo.

* Hombres, recordar que se le atribuyen poderes afrodisíacos también para la mujer, jejejeje.

Podéis saber más sobre esta especia, su uso y sus virtudes medicinales en:

Un abrazo.

Recordar, ya esta el listado del 2º Reto BBSS, podréis hojear el libro del segundo reto y ver el premio que ha elegido Marisa. 
Falta el sorteo que se hará en próximos días.
Visitarlo, podréis descubrir diferentes recetas muy BUENAS, BARATAS, SALUDABLES Y SENCILLAS.
http://recetasbbss.blogspot.com.es/2013/05/cocinamos-unidos-en-el-2-reto-bbss.html



lunes, 27 de mayo de 2013

Bollos de anís

Bollos de anís
Hoy os dejo estos deliciosos bollos de anís, receta de mi madre, 
que en su casa se hacían muy a menudo igual que las rosquillas y las perrunillas.

Para las personas que no los han comido nunca, os digo que se parece mucho a los suizos o al pan de leche,  
*No es tan esponjoso cómo las bollas pero de sabor son muy parecidos.
Son cómo galletones gordos, blandito y suave, con ese toque de anís que los hace deliciosos.

Se encuentran en muchas tiendas de Extremadura, son muy típicos de allí en cualquier época, pero también los he comido en toda Castilla León en forma de torta, 
en Huesca, en Almería y en Málaga, con lo cual opino que seguramente se pueden  encontrar en todas las provincias, 
aunque como muchas recetas tradicionales, en cada sitio con su toque distinto.

Se solían hacer con un poco de masa de pan que compraban directamente al panadero (pan de ludia lo llaman en algunos pueblos), 
aunque hoy los he hecho directamente con mi masa madre, para que veáis que se puede usar tanto para la elaboración de ricos panes como de deliciosa bollería tradicional.

Con esta receta se pueden hacer varios bollitos individuales o una torta grande tipo pan, 
los puedes hacer redondos o como rosquillas. 

Si necesitáis hacer más cantidad, doblar la receta.

Ingredientes para 14 piezas de 60g:
- 250g de harina de fuerza (podéis poner mitad harina integral)
- 250g de harina de todo uso
Total medio kilo de harina panificable
- una pizca de sal
- 30ml de aceite
- 150g de azúcar
- 2 o 3 huevos + uno para pintar después (depende del tamaño, cómo 150g)
- 2 cucharadas de anís en grano (que podéis machacar)
- 60 ml de anís dulce “cazalla”.
- 130 g de masa madre o masa de pan.

Para quien no tenga en casa masa madre, podéis hacerlo con: 100g de harina, 50ml de agua tibia y 5g de levadura de pan deshidratada, mezclar todo bien y dejándola descansar al menos 2/3 horas para que empiece a levar antes de usar.

Como hacer:
Separamos el azúcar en dos vasos, 
uno para la masa y el otro para echar al final por encima.


Mezclamos las dos harinas con la pizca de sal.


Ponemos los huevos grandes en un cuenco, añadimos solo la mitad del azúcar, el anís dulce y batimos bien.



Añadimos 1/3 de harina y la masa madre.


EDITO:
la masa madre ha de estar bien activa, ésta estaba refrescada cuatro horas antes y en plena actividad.


Echamos los anises (a mi personalmente me gusta encontrarlos enteros, pero podéis machacarlos si os gusta mas) 
y mezclamos todo con las varillas.


Vamos espolvoreando poco a poco la harina y amasando suavemente, 
es una masa pegajosa, 
yo le echo un puñado de harina y amaso, 
vuelvo a añadir otro puñado y vuelvo a amasar, 
así hasta conseguir que se empiece a despegar del cuenco.



Añadir una cucharada de aceite, eso os va a facilitar mucho que se despegue del cuenco.

Cuando veáis que casi ha cogido toda la harina, echar sobre la mesa y amasar hasta que coja cuerpo y se deje de pegar en las manos.



Meter en un bol y dejar tapado con film hasta que doble su tamaño,

*ésta tarde hace mas bien fresco y esta masa ha tardado en levar 3 horas porque he usado masa madre, 
si usáis el prefermento con levadura seca, es posible que tarde un poco menos de 1´30h
vigilar la vuestra PARA QUE NO SOBREFERMENTE, 
en cada casa tardará distinto pues depende mucho de la temperatura ambiente, lo normal sería entre 1 y 1’30 horas.


EN CUANTO NOTEMOS QUE HA DOBLADO EL VOLUMEN, CONTINUAMOS 
Echamos la masa sobre la mesa, estiramos suavemente un poco para sacar el gas de la fermentación lo menos posible.

Poner un poco del aceite en un plato para untar las manos y poder así hacer los bollos, 
VEREIS, YO LO HAGO IGUAL QUE LO HACE MI MADRE, QUÉ SEGURO VIÓ MIL VECES HACER ASÍ A LA SUYA:
cogemos pequeñas porciones, cómo un huevo grande, estas las he hecho de mas o menos 60g cada uno, pero podéis hacerlos mas grandes si os gustan.


Cada trozo lo doblo como si fuera un pañuelo hacia adentro, para después formar con el una bola, lo que se llama bolear la masa (si os fijáis en las fotos, entenderéis  a lo que me refiero)


Colocar sobre la mesa enharinada y cubrir con un paño limpio ligeramente húmedo, para dejar que leven de nuevo 
(volvemos a lo de antes, hoy es una tarde fresca y he usado masa madre, en la cocina no hay mas de 17º así que han tardado mas de 1 hora en levar de nuevo, pero si es un día cálido, os tardara unos 30 minutos)

Preparamos las bandejas, cogemos cada bollo y con cuidado los aplastamos ligeramente, colocar los bollos en placa con papel y bien separados que no se toquen porque van a crecer.

Pintar con huevo batido y espolvorear con azúcar.


Los dejamos reposar un rato mientras calentamos el horno a 180º arriba y abajo, ahora han reposado poco más de 10 minutos.

Coceremos cada bandeja por separado en el centro del horno, a 180º pero sin aire, 20 minutos o hasta que los veáis doraditos, calor arriba y abajo.

Dejamos enfriar sobre una rejilla. ¿VEIS CÓMO HAN CRECIDO?


Se conservan muy bien durante una semana si los guardáis en una caja de lata en un sitio fresco de la casa.

Hay personas que los envuelven en plástico uno a uno para conservarlos blandos mas tiempo, 
en mi casa la verdad es que no da tiempo a que se pongan duros, pues nos gustan mucho.

Muy ricos para el desayuno o la merienda, 
se pueden tomar solos o con mantequilla, 
incluso son ideales para rellenarlos de algún paté o embutido ya que recuerdan mucho al pan de leche 
y si por casualidad se os quedan duros, son excelentes para base de un pudín.

* Truco: Con esta misma receta se pueden hacer en forma de roscas en el horno,  
espolvorear azúcar humedecido con anís antes de cocer unos 12/14 minutos, hasta que estén doradas, probarlas, veréis que ricas están.

Para que veáis como aprovecho el tiempo entre levado y levado, he estado preparando unos cortagalletas caseros, qué podeis ver si pinchais en el nombre, jejejeje.


Espero que os gusten. Un abrazo.


Receta Seleccionada la semana del 25 al 30 de junio de 2013 por menús Mumumío  CÓMO MEJOR RECETA DE LA SEMANA.

Podeis visitarla en: http://www.mumumio.com/recetas/bollos-de-anis

Visitar su web, Productos 100% ecológicos
 http://www.mumumio.com/recetas#

lunes, 20 de mayo de 2013

Gelatinas caseras de zumos naturales.





Esta receta la tenia preparada desde hace ya bastante tiempo, cuando presenté mi receta de Azúcar de limón al concurso de Chary Serrano, fui haciendo otras elaboraciones y al final se me olvidó ponerla, pero aquí está, ya que además de ser muy fácil de hacer, están muy ricas.



Es una manera fresca y sana de hacer que nuestr@s niñ@s tomen “sin darse cuenta” un extra de vitaminas que aportan los zumos de fruta fresca, al hacerlas como si fueran gominolas, les llama más la atención y nos cuesta menos que se las tomen.

Cuando mis hijos eran pequeños, siempre que estaban un poco resfriados me las pedían, pues son fáciles de tomar en este formato de trocitos, ya que normalmente cuando uno esta resfriado, cuesta mucho hasta tragar, se ponen mas mimosos y solo quieren caprichos y yo, como siempre he sido de las que no me gustan dar chuches a l@s niñ@s, se las hacía y ellos encantados.

Os animo a que las hagáis en casa, si tenéis licuadora aprovechar el zumo de frutas frescas, de cualquier sabor y mezcla de frutas, si no tenéis licuadora, hacerlas con el zumo recién exprimido de cítricos, lo que os convenga.

Así naturales, sin colorantes ni saborizantes extraños, conseguiréis que los niñ@s tomen fruta sin darse cuenta (aunque también para los adultos que son muy golosos, jejejejeje)



Hoy he hecho estas gelatinas de zumo de limón y mandarina que son las que más me gustan, pero os aconsejo probéis cualquier mezcla de zumos:
de manzana y zanahoria, 
de naranja y pera, 
de uva y melón, 
de sandia, 
de piña,
Y así de un largo etc.

La mezcla de frutas os la dejo a vuestra elección.
Como hacer:
 


Ingredientes para unas 40
- medio limón grande
- una mandarina (esta es de zumo pero si no tenéis, poner dos)
- 8 hojas de gelatina neutra (se puede poner gelatina neutra en polvo: 4 cucharadas bien hidratadas)
- 150g de azúcar (quien no pueda tomar azúcar, puede sustituirse por el edulcorante que tomeis)
- 100ml de agua
- Zumo recien exprimido de fruta: El total de zumo para esta receta ha sido de 170ml.



Como hacer: 
Antes de empezar os informo que como esta mezcla de zumos es muy ácida, a los más dulzones añadir 50g más de azúcar o una cucharadita de miel.
Lo primero pondremos a hidratar las hojas de gelatina en un bol con agua fría al menos 5 minutos



Aprovecharemos la ralladura del limón para hacer el azúcar de limón casero que os va a servir luego para la decoración con ese toque ácido.

Exprimir el zumo de medio limón.
Exprimir también la mandarina y reservamos.


Haremos un jarabe suave con el agua y el azúcar cociendo a fuego medio durante 5 minutos sin remover.

"Quien no puede usar azúcar, tan sólo cocer un poco el agua con el edulcorante para facilitar desleir la gelatina"



Añadir el zumo colado y dejar hervir muy despacio, a fuego bajo 2-3 minutos más removiendo para que se mezclen bien.

Retirar del fuego y añadir las hojas de gelatina bien escurridas, remover con unas varillas para que se mezcle bien con el jarabe.




Dejaremos entibiar 10 minutos, mejor en una jarra ya que eso nos ayudará luego en el llenado de los moldes.


Si vais a usar moldes con formas o dibujos, acordaros de barnizarlos un poco con aceite de girasol para que después se desmolden con facilidad. 

Yo lo que suelo hacer es quitar el exceso de aceite con una servilleta de papel aunque no es necesario, no cogen para nada el aceite




Llenaremos con el jarabe de gelatina que estará ya templado y dejamos enfriar y cuajar totalmente durante 5-6 horas a temperatura ambiente.
Os será más facil si lo haceis directamente con la jarra.
 
Si queréis acelerar el proceso podéis meterlos directamente al frigorífico, aunque no os lo aconsejo, se quedan algo más húmedos.


* Aunque no sale en las fotos, con el jarabe que me ha sobrado lo he puesto simplemente en una bandeja metálica previamente engrasada, para después cortarlo en cuadraditos.


El desmoldado: 
Una vez notemos al tacto que están bien cuajadas es bastante fácil, pero si se ha quedado muy pegado al molde pondremos la bandeja encima de un cazo con agua hirviendo "sólo unos segundos" para que le de un poco el vapor del agua, eso hace que se despegue fácilmente.



Ahora solo queda servirlos y degustarlos. OS VAN A ENCANTAR, OS LO GARANTIZO.
Se conservan muy bien en un recipiente bien tapado fuera del frigorífico, aunque veréis que una vez empiezan a comerlos, no dejan ni las migas, jejejeje.





Truco:
Si los queréis servir como gominolas caseras en un cumpleaños o fiestas infantiles, ésta misma receta os sirve.

* Añadir 2 hojas más de gelatina a la receta (un total de 10 hojas ó 5 cucharadas si usais en polvo)
para que cuajen más y tengan mas consistencia dura.


También podréis colorearlos de muchos y diferentes colores con los colorantes aptos alimenticios nada más cocer antes de que enfríe y una vez desmoldadas, espolvorear con azúcar de limón para otorgarle un extra de acidez.





Venga, que os animo a que los hagáis con vuestr@s niñ@s, veréis como les encantan y se pasan una tarde divertida en la cocina.


Podeis hacer como yo si no teneis moldes de figuritas: ponerlo en taper o bandejas y luego cortarlos en cuadrados pequeños.


Edito: 
Podeis ver esta receta adaptada sin azúcar que ha hecho Kris del blog: Quedateacomer.

Gracias tesoro por probarlas y nombrarme en tu entrada. Muakkkkkkkk.




 

Antes de despedirme, daros a tod@s las gracias por vuestro apoyo en mi entrada anterior, en serio: yo no se que intentan conseguir algun@s ofendiendo y molestando a una simple persona, que para nada me dedico a cocinar profesionalmente, esto es un entretenimiento y todo lo que os explico y os enseño es lo que hago en casa para los míos y que me gusta compartir con tod@s vosotr@s, EN NINGÚN MOMENTO HE DICHO QUE SEA UNA EXPERTA O QUE ME DEDIQUE PROFESIONALMENTE A ESTO, TAMPOCO GANO DINERO CON ELLO.


Buen fin de semana.