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sábado, 2 de noviembre de 2019

Delicias de Batata





Delicias de Batata

Estamos en otoño en España, una época donde se empiezan a encender los fuegos en los hogares.

Días más cortos y frescos. 
Apetece más meterse en la cocina y hoy os traigo una receta fácil, fácil de verdad.

Hoy en día, casi todas las casas disponen de calefacción. 
No hace mucho, para calentarse solo había “el hogar” de la cocina, una chimenea que se usaba por igual, para calentar como para cocinar al amor de la lumbre.

Ahí se ponían desde bien temprano los pucheros con agua para lavarse o hacer el café; los guisos de cuchara se hacían lentamente, con mimo y mucha paciencia; si se retiraban un poco las brasas, hacíamos unas ricas tostadas para tomar con aceite y empezar el día con energía; o poner una pequeña parrilla y asar un poco de panceta, o chorizo, etc; también asábamos en ellas patatas y boniatos, incluso pimientos. 

No sé qué tiene la lumbre, que todo sabe mucho mejor cuando se guisa en ella.

Hoy en día, se pagan verdaderas barbaridades, por un cocido hecho en la lumbre en puchero de barro, cuando no hace mucho, era la comida casi diaria de las familias humildes.

Hoy os traigo un ingrediente muy otoñal: la Batata, también llamada Boniato naranja.

Cuando llegan Los Santos, en casi todos los pueblos y en Madrid capital, siempre encontraremos quioscos donde comprar batatas asadas y castañas en los clásicos puestos de las castañeras. Aunque también es típico en Aragón y Cataluña.

Antes de la receta, os voy a contar un poco sobre las batatas, desconocidas por muchos, así os animo a incluirlas en vuestra cocina:

Es un rizoma dulce, de un color anaranjado, aunque se pueden encontrar de distintos tonos, incluso blancos o morados.

Hay recetas diferentes en las que el uso de la batata es el ingrediente principal, siendo muy versátil tanto en dulce cómo en elaboraciones saladas. 
Todos tienen en común el uso de la batata, la cual nos trajo Colón de Haití hace ya muchos siglos.

Por cierto: cómo curiosidad he leído que en Okinawa (Japón) es cotidiano el consumo de batatas a diario y presume de ser una de las ciudades “más longevas del mundo”…

En España “más en el sur por ser donde más se cultiva” es común en el recetario popular de dulces, menos su uso en la cocina salada, aunque tambien se consuma.

Os voy a dejar cómo ejemplo:
Los pastissos que se toman en Valencia por Navidad; 
El dulce de boniato en Murcia para el día de San Fulgencio; 
Las truchas de batata de Canarias, unas empanadillas dulces también navideñas; 
En las dos Castillas encontramos los pasteles de gloria, en los que el mazapán envuelve a la masa de batata; 
En Andalucía se consume por Navidad el Pan de Cádiz, elaboración similar a las glorias que incluye, además, dulce de yema de huevo; 
En Aragón y en Cataluña suele consumirse durante todo el otoño, pero sobre todo durante la festividad de la Castañada, que es fiesta popular el día de Todos los Santos y el 11 de noviembre, San Martín. 
Se toma asado como acompañamiento, por supuesto, de castañas asadas al fuego o al horno y de los típicos Empiñonados; 
También de los tradicionales Panellets en Cataluña; o como ingrediente base para la pasta de estos; 
En Galicia he probado una riquísima empanada tanto de calabaza cómo de batata con azúcar y canela que quita el sentío.

También tengo que decir que la batata es rica en carbohidratos y almidones “así que hay que consumirla con moderación, no todos los días” 
aunque también es una rica fuente de fibra, que ayudará a nuestro tránsito intestinal y un fuerte desintoxicante, ayudando a eliminar toxinas de nuestro organismo.

Pese a su dulzor, su carga glucémica una vez cocido o asado es de 7, lo que indica que la glucosa pasa lentamente a la sangre sin provocar subidas bruscas de insulina.                                                            
Tanto es así, que se recomienda consumir a menudo (siempre en cantidades moderadas y a ser posible solas o cómo acompañamiento de carnes a la plancha, sin ser ingrediente de ninguna receta de postres) en caso de diabetes.

El color anaranjado de la pulpa nos dice que es rico en provitamina A, en forma de betacaroteno (200 gramos cubren dos veces las necesidades diarias de esta vitamina) que es esencial para la piel, la salud visual y el desarrollo óseo.

También destaca su contenido en vitaminas C, B6, B5, B1 y B2.
Contiene altos índices de ácido fólico (B9) ideal para los primeros meses de embarazo y la lactancia.

En cuanto a minerales, sobresale su aporte de manganeso, potasio, cobre y hierro.

Las proteínas, aunque moderadas (1,7%) tienen un perfil de aminoácidos muy adecuado para su aprovechamiento y son ricas en uno de los llamados esenciales: la metionina, normalmente escaso en el reino vegetal.


Por todo ello, os recomiendo el consumo de batata “siempre acompañada de una dieta equilibrada” donde las frutas y verduras ocupen más del 50% de la ingesta diaria.

Esta receta que hoy os traigo, la llevo comiendo desde niña.

Ahora se encuentran galletas de todos tipos, sabores y tamaños; cuando yo era niña, había las clásicas María redondas y otras cuadradas, y nada más.

No sé si la elaboraba mi madre a menudo, por ser otra manera fácil de consumo para l@s niñ@s de éste tubérculo nutritivo y lleno de vitaminas, de fácil digestión para los más pequeños, o porque a ella le encantaban.
 
La verdad es que en mi casa, en cuanto empezaba el otoño, solíamos consumir la batata asada en las brasas de la lumbre, un verdadero manjar, os lo aseguro. 

También cocida cómo postre o para acompañar las carnes a la brasa.

Hoy os voy a enseñar las delicias de batata: dulces bocados que apasionan a tod@s l@s que lo han probado. 

Son ideales para hacer en cualquier fiesta o reunión ya que se hacen rápido y se pueden hacer con antelación, tanto en navidad como en semana santa.

Esta receta es ideal para personas con intolerancia a la lactosa (siempre que las galletas hojaldradas que compréis, estén elaboradas sin ella; yo llevo tiempo usando las hojaldradas del Mercadona, porque no contienen ni leche ni mantequilla) de este modo, estas delicias también son apta para vegetarian@s.

Si las hacemos con un almíbar sin azúcar y usamos galletas sin sal y sin azúcar, es un postre riquísimo para personas diabéticas, una ración, sin pasarse.

Ahora ya os traigo la sencilla y buenísima receta.

Ingredientes para unas 24 delicias de batata:
-2 paquetitos de Galletas tipo Hojaldradas.
-200g de batata cocida o asada con su piel.
-150g de azúcar y 150ml de agua para elaborar un almíbar ligero*, lo que se denomina TPT.
-150g de coco rallado deshidratado, del que venden en todos sitios.

*El almíbar, si queremos reducir calorías o estamos elaborando el postre para personas diabéticas, podremos hacerlo sin azúcar, como ya os enseñé en la entrada de las torrijas para diabéticos, que podéis ver aquí




Como hacer:
Lo primero vamos a asar las batatas en la lumbre hasta que al pincharlas se noten tiernas. 

Si no tenemos esa posibilidad, se pueden asar en el horno eléctrico a 180º durante 30/40 minutos, dependiendo mucho del tamaño de las batatas, cuantas más gordas, más tardan en estar blandas.

Otra opción es cocer las batatas muy bien lavadas en un cazo, cubiertas de agua unos 15 minutos, hasta que al pincharlas notemos que estén tiernas. Yo hoy he optado por hacerlas así.

Las dejamos enfriar escurridas sobre una rejilla.

Haremos un almíbar ligero* con el azúcar y el agua, cociendo al menos 5/7 minutos. Podéis infusionar con una piel de naranja o una rama de canela si os apetece. Dejar enfriar.

Una vez cocida la batata y escurrida, esperamos hasta que estén frías, se pela fácilmente y se pone en rodajas en un bol.



Aquí os pueden ayudar los niños en la elaboración.
Aplastaremos con un tenedor hasta conseguir una papilla espesa. 


Recomiendo hacerlo con un tenedor en vez de usar un batidor, ya que buscamos textura, no papilla.

Si veis necesario, podemos añadir una o dos cucharadas del almíbar reservado para facilitar la trituración y conseguir una pasta blanda, pero manejable. 


Os recomiendo hacerlo a mano, así no eliminamos la fibra natural de la batata, no se tarda nada.

Preparamos dos recipientes “bol, cuenco, taper o platos hondos” para poner el almíbar en uno y el coco rallado en el otro.

También es aconsejable preparar dos bandejas para ir depositando las galletas.

Ahora vamos a rellenar las galletas con una buena cucharada de batata y cubrimos con otra galleta, a modo de un sándwich. No seáis escasos, hay que poner una buena capa de relleno.


Las vamos dejando en una bandeja hasta gastar toda la batata.


Normalmente se gastan dos paquetitos completos de galletas para esta cantidad de batata cocida.

Cuando las tengamos todas rellenas, vamos echando poco a poco en el recipiente donde está el almíbar, para que absorba un poco la galleta. OJO, sin dejarlas dentro mucho tiempo porque si no quedarían muy blandas.

Yo suelo darle un par de vueltas y las saco. 

Ir pasando por el coco rallado, por todos lados, incluso los laterales del pastelito.



Se dejan en una bandeja reposar.



Si estáis en una casa con temperatura de más de 18º, es mejor dejar reposar dentro de la nevera durante dos o tres horas antes de comérselas. 
Para mí, están más ricas de un día para otro.


Son ideales para merendar, incluso para regalar metidas en una cajita.


Aguantan hasta 5 días en la nevera.
Yo suelo dejarlas un ratito a temperatura ambiente antes de comerlas, para que pierdan el frío del frigorífico, así se degustan mejor.


Espero que las probéis, a los niñ@s les encantan y si no lo ven, nunca adivinarían que están hechas.


Receta dedicada a mi madre, con todo mi amor.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Galletas Dedos de brujas para Halloween.



 Hoy me voy a salir de mis dulces tradicionales para dejar una idea que se puede hacer con niñ@s, ideal para regalar a todo aquel que venga disfrazado a pedir en la noche de Halloween.




Si quieres hacer los dedos de brujas necesitas para unas 24:

Para la masa
-250g de o magdalenas o galletas demenuzadas, incluso algunos recortes de bizcocho que tengáis por casa.

-2 cucharadas de mantequilla del tiempo o queso crema.

- 2 cucharadas de leche condensada o nocilla.

Para decorar
-50g de almendras peladas.
-1 paquete de gelatina de fresa o dos hojas de gelatina neutra y unas gotas de colorante rojo*.
-1 paquete de galletas rectangulares, el que más os guste.
-1/2 tableta de chocolate de cobertura.

 Preparar los ingredientes de la masa, todo junto en un bol de cristal: formar una masa que se pueda trabajar fácilmente con las manos. Si es necesario añadir un poco más de mantequilla o de leche condensada.

- Yo suelo dejarlo un poco seco, porque después de un rato en la nevera, es más fácil de usar.

Coge bolas como una albóndiga y la aplastas y formas churros con ellas. Si se desmorona y es difícil moldear, es porque le falta líquido, así que echar unas gotas de leche (la medida no es exacta porque todo depende de lo secos que estén los bizcochos que estéis usando) sí por el contrario se ha quedado pegajosa y difícil de formar, añadir un par de galletas trituradas para darle consistencia.

Luego es cuestión de darle un poco, rodar sobre la mesa para hacer los bultos de los nudillos.


Todos formados preparar la gelatina.

Yo suelo hidratar dos cucharaditas rasas, bien del sobre de gelatina de fresa o de gelatina neutra con un poco de agua. Si usáis hojas hidratar en agua fría y luego escurrir bien.

Pasados cuatro minutos se remueve y se calienta unos segundos en el microondas hasta que esté bien disuelto.
Añadir una gota de colorante rojo alimenticio hasta conseguir el tono de la sangre.
Podemos añadir un poco de azúcar, yo no se lo pongo porque es mínimo lo que vamos a usar, y no se nota.

 *Si no tenemos gelatina de fresa o gelatina neutra, hay un truco: coger un puñado de gominolas rojas compradas y metemos unos segundos en el micro, en una taza con una cuchara de agua hasta que se disuelva.


Se mete éste líquido en un biberón de repostería porque así es más fácil para usarlo.

 Formar los dedos y hacer las marcas de los nudillos con la parte trasera de un cuchillo.

Pegar las almendras con una gota de gelatina, así parece sangre.

Luego ya es cuestión de dejar en el frigorífico para que endurezcan una hora.

Todos terminados y fríos, se pegan fácilmente en la galleta con un poco de chocolate de cobertura derretido.

Volver a calentar unos segundos la gelatina roja, para decorar "cómo sí fuera la sangre" de haber arrancado los dedos, a toda aquella bruja que vino a llamar al timbre. Jajaja.


Se puede dar simplemente así o meter en bolsas individuales..


Aguanta un par de días en el frigorífico o también se puede congelar, aunque la galleta de la base tiende a reblandecerse.

También podemos hacer con masa de chocolate.

O colocar sobre un poco de chocolate blanco y un palito, a modo de chocolatinas o piruletas.



LISTOS. A
VER MAÑANA LA CARITA DE LOS MÁS PEQUEÑOS JAJAJA




Nunca fallan y mil veces más ricos que las clásicas chuches que se suelen dar en éste día.

Hasta pronto y gracias por comentar. Ya va tocando una receta tradicional 😜

miércoles, 27 de marzo de 2019

Tarta de galletas o tarta de los tres días.


Tarta de galletas de la Abuela.



Gracias a l@s qué seguís aquí después de tanto tiempo, 
me es difícil acceder al blog desde el teléfono, 
pero sigo publicando en Facebook, 
para quien le apetezca ver mis elaboraciones saladas y panes.


Hoy os traigo otra receta antigua “la clásica tarta de cumpleaños de muchos de nosotros cuando éramos pequeños”.

Allá por los años 70/80/90 se hizo muy popular, así que es rarísimo "quien en su niñez" no la haya comido en más de una ocasión. 

También se ha puesto de moda en muchos restaurantes en la carta de postres.

Elaborada sin horno: 
galletas y paciencia es lo único que se necesita y eso había en casi todas las casas.

Se tardaba días en lograr ésta delicia 
por eso en "muchos hogares" se la conoce cómo LA TARTA DE LOS TRES DÍAS
 (así es como yo la conocí hace muchísimos años) 

También se le llama TARTA FABIOLA.

Much@s ya la habréis hecho muchas veces, hay temporadas que salen por todos los blogs;                                                               
Pero para quien no la conozca, aquí os dejo un paso a paso para que veáis lo fácil que es.

Incluso quien no es muy experto en la cocina, puede quedar como un experto con éste tipo de receta fácil.


Yo tengo un recuerdo de muy niña de ésta tarta, que aunque se ha puesto de moda en los últimos años, ya la hacían en el siglo pasado, tal vez incluso mucho antes de nacer yo.

* Mi barrio era el clásico barrio obrero y humilde, donde TODOS los vecinos nos conocíamos y eso que es posible que fuéramos más de 200 vecinos.
Para ser un gran barrio de muchas casas, teníamos la suerte de que nuestras calles eran como un callejón sin salida, una sola entrada y salida daba acceso a cuatro calles; en esos años había pocos coches y como solo entraban al barrio los vecinos para aparcar, no teníamos mucho peligro los niños y niñas para jugar allí a lo que quisiéramos: futbol, béisbol, pelota, a la cuerda, a la goma, al truque, al bote botero, al rescate, al balón prisionero, al escondite, a las cartas, etc…..
Había mil juegos de grupo que todos conocíamos, donde tanto niños como niñas "todos juntos" pasábamos entretenidos las cortas y frías tardes de invierno, igual que en las tardes de verano y muchos fines de semana.
Algo raro de encontrar hoy en día, vemos a nuestros jóvenes atados al móvil y ya ni hablan entre ellos (qué pena, se pierden no sólo una experiencia increíble, el valor de la amistad verdadera).
El caso es que en mi barrio siempre había amig@s con los que jugar "o pelear" que también hemos peleado muchas veces. 
Recuerdo que de mi edad, año arriba, año abajo, éramos hasta treinta chaval@s, así que juntos disfrutábamos en cumpleaños de delicias como ésta. 
Han salido varias parejas de aquellos que fuimos niñ@s y vecin@s en esos años.

Éramos como una gran familia. Cuando sabíamos que alguien estaba enfermo, fallecía un familiar o había nacido un vecino nuevo, allí estábamos todos, nos preocupábamos los unos de los otros. 
*****Verdadera vecindad, cosa que me da una pena intensa haber perdido, hoy en día incluso no se conocen los vecinos de un mismo portal o urbanización. 
Aquí donde vivo en la actualidad, un pequeño pueblo de poco más de 2000 habitantes, aún existe, pero se está perdiendo a pasos agigantados, culpa de las prisas con las que hoy vivimos. 
NO POR VIVIR MÁS DEPRISA, VAS A LLEGAR ANTES A TU DESTINO.

Mi madre era una gran cocinera y por supuesto que cuando llegaban los cumpleaños, siempre hacía algo para merendar todos los amig@s y vecin@s juntos; también nos preparaba muchos dulces caseros, los que mejor se le daban eran los dulces de sartén, también hacía un arroz con leche DELICIOSO.

Pero si queríamos tarta, eso ya era un lujo. Nos hacía rosquillas, empanadas, perrunillas, algún flan, etc…. Que junto a unos buenos bocadillos, alguna que otra tortilla y cómo excepción por ser “nuestro cumpleaños” algún refresco de naranja, limón o cola, teníamos un cumpleaños la mar de completo. 

Aunque también tengo que decir que mi cumpleaños, por ser en las fechas que es, no siempre se ha podido celebrar, pero no importa, cualquier ocasión era buena para juntar a l@s amig@s para merendar en casa.

Siempre estaré orgullosa de que dentro de "su humilde situación de familia numerosa" éramos la envidia de much@s, en aquellos años donde se vivía muy ajustados económicamente, ya que teníamos huerto y gallinas y conejos, para suministrar alimentos para la gran familia.

Teníamos una vecina de mi portal: arriba, en el cuarto A, la señora Custodia, casada con un paisano, Felipe. 
Cuando llegaba el cumpleaños de sus niñas, siempre junto a la abuela (que no me acuerdo muy bien de su nombre) les preparaban ésta tarta que disfrutábamos todos. 

Alguna que otra vez he subido a ayudarla, ya que desde muy pequeña he sentido inquietud por saber cómo se hacían los dulces y de paso aprender.

Este tipo de tartas la recuerdo desde que tengo uso de razón. 

Unas veces {o depende de cuál de las niñas cumpliese años} la hacía rellena con chocolate, ummmm. 

Otras veces la hacía con natillas de huevo y adornaba con un poco de chocolate, más galletas y coco rallado por encima,

Incluso sin chocolate, con un poco de crema pastelera o nata por encima y adornado con anises de colores. 

Alguna que otra vez se le ocurría colocarlas en forma de brazo de gitano gigante y lo cortaba al sesgo, pareciendo un brazo verdadero, lleno de ricas capas.

Esta abuela tenía un truco personal y que es cómo yo la hago siempre: le añadía una chispita de anís a la leche que usaba para remojar las galletas, que yo me zampaba con mucho gusto cuando sobraba una "mijina" después de remojar las galletas, jejejejejejejejee

El caso es que esta tarta queda la mar de bien, tenga el tamaño que tenga y le pongas lo que le pongas, 
da lo mismo si te entretienes en hacer una bonita decoración o la dejas simple: ESTÁ BUENÍSIMA DE VERDAD. .

Hay que hacerla con paciencia, ya que hay que darle tiempo para que cuaje y endurezca, para luego poder adornarla y por supuesto, para que cuando se va a cortar, no se desmorone entera.

Pero que eso no os eche para atrás, DE VERDAD ES MUY FÁCIL DE HACER.

Por eso la llamo la tarta de los tres días, porque desde que se empieza hasta que se come podía pasar perfectamente tres días, 
aunque si quieres, la puedes hacer en un sólo día, empezando temprano para que de tiempo a armar bien todas las capas y endurecer suficiente para que aguante el adorno.

El primer día para hacer el montaje; preparar las cremas; remojar las galletas y meter todo en una fuente donde armaremos la tarta.

Es muy necesario reposo en frigorífico de varias horas, no es necesario ponerle peso encima, pero sí hay que intentar guardarla muy bien tapada (para que no coja ningún aroma extraño, del resto de alimentos que podamos tener en el frigorífico). 


El segundo día toca desmoldar para decorar: 
yo suelo cubrir con ganache de chocolate o ponerle trocitos de galletas y de chocolate, o coco rallado; 
y de nuevo al frigorífico otras 24 horas mínimo para poder cortar en perfectas porciones.

 Aquí ya se puede comer, pero os garantizo que está mucho mejor si se deja otras horas reposar antes.

El tercer día el mejor: 
A disfrutarla todos juntos 


Esta tarta se la dedico a ésas niñas, las hermanas Piñero, de Pozuelo de Alarcón, Madrid, donde nací y viví toda mi niñez: INÉS, PILI, SUSANA, CRISTINA Y LA PEQUEÑA MARI CARMEN. Con mucho cariño de vuestra antigua vecina.


Tarta de galletas
Preparar el molde que queréis usar, cubrirlo con papel de aluminio o papel de horno por encima para que luego sea fácil desmoldar, o más moderno film transparente.


Para 16 raciones he usado este molde rectangular de 35×25, aunque he de decir que uséis el molde que tengáis en casa, incluso sirve un taper de plástico.

Ingredientes para molde cuadrado o rectangular de 16 raciones:

Sobra decir que si quieres hacerla más grande, necesitas multiplicar los ingredientes por dos o tres según el tamaño que quieras, igual que si en vez de hacerla de dos capas de crema que es la que yo he hecho, quieres poner 3 o más capas, necesitas más galletas y un poco más de relleno.


-3 paquetes (más o menos los que vienen dentro de una caja) de galletas rectangulares tostadas (yo personalmente prefiero que sean tostadas porque se desmenuzan menos)

 También pueden ser galletas aptas para diferentes dietas: celiac@s, sin lactosa, sin azúcar, etc....) 
Las gullon tostadas alargadas son ideales para ésto, pero ese día no tenía.


-chocolate para postres, media tableta unos 100/150g para hacer la crema pastelera de chocolate (se puede usar unos 40g de cacao puro en polvo, sin lactosa y sin azúcar disuelto en 100 ml del liquido).

-700ml de leche* para la crema pastelera, que en ésta ocasión la hice de dos sabores (bebida vegetal para dieta sin lactosa o veganos).

-aparte otros 200ml de leche (o un almíbar ligero) para remojar las galletas y un chorrito de anís seco al gusto.

-dos sobres de preparado para hacer flan de vainilla (yo uso el de la marca maicena, royal o marca blanca de cualquier supermercado, que es sin huevo y sin lactosa)

-azúcar o edulcorante al gusto

 *en las instrucciones para hacer flan, recomiendan 6 cucharadas de azúcar para cada sobre, yo he puesto sólo la mitad ya sabéis que no me gustan los postres empalagosos.

Para la ganache de chocolate


-100g de nata (puede ser nata para cocinar, incluso sin lactosa o nata de soja)

-chocolate para postres* una tableta de 200g ( se puede usar  50/60g de cacao puro en polvo, sin lactosa y sin azúcar)

-50g de mantequilla o margarina vegetal.

-----aquí, si el chocolate que usáis es un poco amargo (los hay de postre que tiene el 70% de cacao y es más amargo) ponerle una cucharada de azúcar o edulcorante que soláis usar al gusto.

Decoración OPCIONAL si queréis hacerla igual que yo:



-1 paquete extra de galletas para poner alrededor.

- 60g de azúcar glas con un chorrito de nata (o incluso agua o anís si es para otras dietas) para escribir un mensaje sobre la cobertura de la tarta. 

- un trozo de papel de horno para hacer un canutillo donde meter el glaseado.

Cómo hacer
Preparamos todo sobre la mesa de trabajo, así nos facilita mucho el montaje de la tarta.

Prepara en una cazuela la leche (o almíbar del remojo) con el azúcar bien disuelto y el poquito de anís para tenerlo listo.



Haremos la crema pastelera siguiendo las instrucciones del sobre para hacer flan que hemos comprado.

Para éste tipo de tartas (que luego tienen mucho tiempo de reposo) la suelo usar cuando "aún está templada".
Así que mientras se calienta la leche, preparo dos recipientes, uno para la crema de vainilla y en el otro preparo ya el chocolate partido que voy a usar para hacer la crema de chocolate.




RECUERDA Separar (antes de calentar) una taza de leche fría, donde diluimos los dos sobres de flan.


Poner el resto de leche junto al azúcar a hervir.

Cuando comienza, añadir la  mezcla de la taza reservada y remover enérgicamente hasta que espese (uno o dos minutos, depende de la marca que estáis usando, tarda mas o menos en espesar)


Echar una mitad en cada bol si quieres hacerlo igual que yo. 

El que tiene el chocolate troceado, deja un minuto que lo caliente y remover hasta integrar el chocolate.

Reservar cubierto a piel con film transparente para evitar que forme costra.

Comenzamos con el montaje:
Remojar ligeramente cada galleta por los dos lados, en la leche, almíbar ligero o bebida vegetal que tiene que estar ya fría y mezclada con el chorrito de anís y colocar una base en el molde que tape bien el fondo, si es necesario partir algunas galletas, da igual que no queden perfectas, luego no se va a ver.


Cubrir estas galletas con una capa generosa de crema, la que queráis, yo he empezado con la de vainilla y "he usado toda" en cada capa de crema, ya que voy a hacerla sólo de dos capas de relleno.

Veréis que está aún un poco líquida pero es porque la estoy poniendo caliente aún, según enfríe va a espesar.


Colocar de nuevo otra capa de galletas remojadas que cubra bien toda la crema pastelera


Y ahora la otra de crema, yo he puesto la de chocolate, aunque también podéis hacer solo de un sabor y poner varias capas de galletas y de crema. O hacer una de las cremas pasteleras con el toque de canela, o de algún licor, incluso con una cucharada de café soluble , a vuestro gusto.


Por último, cubrir de nuevo con otra capa de galletas. Da igual si se ponen cara arriba o cara abajo, luego va a ser la base de nuestra tarta cuando le demos la vuelta.


Ahora tapar con cuidado con papel de horno o film transparente y lo ideal es dejar 24 horas reposando en la parte baja del frigorífico.


Al día siguiente, desmoldar con cuidado sobre la bandeja que vamos a usar para servirla. 

Yo le quito los plásticos y le doy la vuelta poniendo encima la bandeja o plato de servir, como si fuera una tortilla, con mucho cuidado de no romperla, si lo hacéis con la tarta bien fría, es muy difícil que se os rompa.


Preparamos la ganache de chocolate para cubrir la tarta. 
Calentar hasta ebullición la nata y echar ésta encima del chocolate bien picado que tendremos preparado con anterioridad. 


Dejamos un minuto reposar para que coja calor el chocolate y remover enérgicamente hasta que esté bien disuelto. 
Agregar la mantequilla y remover de nuevo hasta integrar.

Mientras se templa un poco la ganache, vamos preparando las galletas que vamos a usar para los laterales de la tarta.

En este caso no es necesario remojarlas, ya que con el siguiente reposo y la humedad natural de las cremas, ya cogen una textura tierna.

Cubrir toda la superficie de la tarta con el ganache de chocolate y decorar al gusto. 



Meter de nuevo como mínimo 8 horas en el frigorífico, aunque yo suelo dejarlo de un día para otro.



Podemos hacer un glaseado de azúcar glas junto a un chorrito pequeño de nata o unas gotas de agua, así es fácil escribir cualquier mensaje en la superficie. 

Yo lo meto en un canutillo que hago con papel de horno, aunque otras veces lo que hago es poner este glaseado en un biberón de cocina y con él, escribir un mensaje. 

El clásico felicidades; un Te quiero; o poner los años que cumplen; o el nombre del niñ@. 

El caso es hacerlo personalizado a lo que necesitemos en cada ocasión.


También es fácil adornar con lacasitos cuando la ganache de chocolate está aún templada, 
CÓMO ÉSTA TARTA DOBLE QUE HICE EN OTRA OCASIÓN ESPECIAL.




Adornar con lo que más os guste, 
NO OLVIDÉIS PLANIFICAR ESTA TARTA CON DOS DÍAS y dejar reposar unas horas antes de consumir. 




Aguanta en perfecto estado varios días siempre en frigorífico “incluso está más rica cuando ha reposado un par de días extra” así que si el evento es por ejemplo un sábado, se puede dejar preparada desde el miércoles tranquilamente. 

Bueno, ¿Os he convencido? 



Aquí otra que hice para Halloween.

¿Os animáis a hacérselo a vuestr@s niñ@s para cualquier ocasión? 


DEJEMOS QUE NUESTROS HIJOS APRENDAN EL VALOR DE LA AMISTAD, SALIENDO CON ELLOS MÁS AL PARQUE O AL BARRIO A JUGAR CON LOS VECINOS, EN VEZ DE TANTA TELEVISION Y TABLETS.
Hasta pronto, espero veros también en facebook.